martes, 21 de marzo de 2017

Crónica de una presentación: «Entre puntos suspensivos»

Desde que Mayte Esteban supo que iba a publicar nueva novela, en digital y en papel, hablamos de hacer una presentación en Madrid.

Empezó siendo una idea que nos ilusionaba, y que fue tomando forma buscando el lugar apropiado, la fecha, el contacto con la editorial, los carteles, la creación del evento en las redes sociales y todas esas cosillas. Lo único claro desde el principio es que la iba a presentar la escritora y amiga Mercedes Gallego, lo que aseguraba parte del éxito, ya que es una buena oradora.

Según se iba acercando el día, y la lista de personas que confirmaban su asistencia aumentaba, Mayte se empezó a poner más nerviosa y yo tuve la seguridad de que no íbamos a caber en el recinto.

Con todo preparado sólo quedaba conseguir que el secreto mejor guardado, la asistencia de sus dos amigas, también escritoras, María José Moreno y Pilar Muñoz, pudiese llegar hasta el final sin que Mayte se diese cuenta del engaño. Su marido, sus hijos y yo conocíamos los detalles de su llegada y nos costó mentir, una y otra vez.
Nos reunimos en la cafetería del hotel, con el pretexto de tomar un café y tener una charla distendida antes de acudir a la librería.
La cara de Mayte cuando las vio entrar, recién llegadas desde Córdoba, era una mezcla de emoción y sorpresa, y la nuestra, de satisfacción.

Acudimos a la Librería Molar con tiempo. Ya estaba todo preparado y nos pareció innecesario quedarnos allí pero, cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos, que con media hora de antelación, empezaba a llegar público.
A partir de ese momento, la calle de la Ruda se convirtió durante un par de horas en la Gran Vía en noche de estreno.
Escritores, lectores, familia, «las sepias» en pleno, representantes de la editorial,
muchísima gente que yo, maniática de contarlo todo, no puedo decir cuántos sumamos.

Con todas las sillas ocupadas y muchísima gente de pie, Mercedes comenzó a hablar del libro que nos había reunido, del género romántico y de la autora. Comentó lo que había «crecido» como escritora desde que escribió su primera novela, y que la veía capaz de triunfar en cualquier género, incluido el policíaco.


Establecieron un diálogo entre Mercedes y Mayte, intentando no desvelar demasiado del argumento, pero presentando a sus diferentes personajes, que nos aseguró la autora, no estaban basados en personas reales, si no fruto de su imaginación a los que puso, eso sí, el nombre de sus amigos, ya que todos empezaron su andadura en «Su chico de alquiler», una de sus primeras novelas.
Se habló de la autoedición, del pirateo, de las novelas que se guardan en un cajón esperando su momento, de proyectos y de ilusiones.
María José Moreno hizo una defensa del género romántico que tantas veces es considerado como menor cuando, en realidad, lo que pedimos los lectores es que esté bien escrito, romántico, policíaco, intimista o de cualquier tema.

No hubo aplausos, si no aluvión de personas pidiendo que les dedicase su libro que, a estas alturas de la tarde, ya se había agotado, rebasando con mucho, todas las previsiones.
Fotos, saludos, risas, corrillos de conversación en un ambiente agradable, en el que se aparcaron los malos rollos, para compartir una gran tarde.


Muchos escritores, a los ya nombrados, Mercedes, María José y Pilar, añado a Antonia Corrales, Rocío Castrillo, Manuel Navarro, Meg Ferrero, Marisa Sicilia, Cesia Hirshbein, Nieves Hidalgo, Ángela Drei, Lidia Herbada, Mónica RM
y Rosa Sánchez, quisieron acompañar a su amiga y compañera. (Pido disculpas si se me olvida alguno)

A las nueve, en la calle, se mantuvo la tertulia durante un buen rato y, unos pocos, nos fuimos a una terraza cercana a tomar un refresco y disfrutar de la alegría de Mayte que, en ese momento, ya estaba en una nube. No se creía lo que acababa de vivir.

Fue, en resumen, una presentación memorable, que recordaremos todos durante mucho tiempo.

¡Enhorabuena!

domingo, 19 de marzo de 2017

Carta a mis padres

Queridos mamá y papá:

Un año más hemos celebrado, sin vosotros, el día de San José, tu santo, mamá, y el día del padre, sin poderte dar un beso, papá.

Hemos estado todos juntos comiendo en la Sierra, disfrutando de un magnífico día de primavera, aunque hoy todavía es invierno.
Desde que os escribí en Navidad, han cambiado muchas cosas.

Somos uno más. Almudena es un bebé rollizo, que sólo duerme y come y, si está despierta, se entretiene mirando todo lo que le rodea, con sus enormes ojos azules. No tiene el azul de su madre, ni el de su abuelo, es muy probable que tenga el azul tirando a gris que tú tenías, mamá. Otra rareza heredada de sus bisabuelos, es el grupo sanguíneo.
Manuela ya camina pero sigue sin gustarle que la den la mano, por lo que va siempre sola. Se parece mucho a su padre , incluso en el carácter.
Victoria se nos ha hecho mayor, habla muchísimo y cuida, a su manera, de su prima y de su hermana.
Cuando las veo a las tres juntas no puedo dejar de pensar lo que habríais disfrutado con ellas.
Así, como quien no quiere la cosa, somos nueve. Nuestras reuniones ya no pueden celebrarse en cualquier sitio, hay que hacer espacio para dos tronas y un coche de bebé e ir preparados de pañales, toallitas húmedas, chupetes y baberos.
Las conversaciones hay que tenerlas cuando están dormidas porque, si no, es imposible que alguna no esté reclamando nuestra atención.

Me ha cambiado la vida pero sólo puedo deciros que, aunque os añoro cada día, soy inmensamente feliz de poder compartir estos momentos con mi familia, esta familia que no habéis podido conocer.

Allá donde estéis, muchas felicidades. Os quiero.

martes, 14 de marzo de 2017

Un paseo con Mayte Esteban

Hoy he pasado la mañana con mi amiga Mayte Esteban.
Os voy a poner en antecedentes. Mayte es escritora, su biografía la podéis buscar en internet, y a ella me une una amistad especial. Ha traspasado las barreras de las redes sociales y el contacto de lector-escritor que se ha convertido en algo frecuente hoy en día.

Hace poco tiempo que ha publicado su último libro Entre puntos suspensivos y, aprovechando unos compromisos suyos, hemos buscado un hueco para disfrutar de una agradable conversación.
He ido a buscarla a Moncloa, ya que vive en Cantalejo y viene a Madrid en trasporte público, algo que se convierte en toda una aventura. Ha llegado un poco antes para que pudiéramos tomarnos algo juntas y charlar.

Esta mañana es espléndida, cosa extraña ya que siempre que nos hemos visto la climatología ha sido adversa: o hace un calor inhumano o una lluvia de “jarreo".
Llega vestida cómoda, con sus inseparables Converse rosas, por eso la invito a ir paseando en lugar de meternos en el metro. La cercanía de dos de los grandes hospitales de Madrid, La Fundación Jiménez Díaz y el Clínico San Carlos, me trae a la cabeza un libro del que me consta que le sigue costando hablar.

La arena del reloj. Tu padre.

-Es una novela que nunca debería haber salido de casa, una historia personal que fue más bien una especie de entretenimiento entre los dos, no pensar en lo que nos estaba pasando, en que cada día era, en efecto, uno menos en una cuenta atrás que se había acelerado. Pensé que lo único que podía hacer por él en esos momentos era embarcarlo en un proyecto que espantara de alguna manera la imagen del hospital y el tratamiento.

»Supuso dos cosas: un acercamiento aún más intenso del que ya teníamos y, por otro lado, una ilusión. Mi madre me decía que en ese tiempo él se pasaba las horas tomando notas –algunas las conservo- sobre los temas que podíamos tocar. Me llamaba constantemente para decirme que se le había ocurrido algo y esas horas en las que no pensó en el presente fueron un regalo.

»Después, cuando la publiqué, vino otra parte maravillosa de este libro, el que haya servido de ayuda a personas en nuestra situación, sobre todo a las que se quedan. Aceptar lo inevitable y quedarse con lo bueno que nos han dado las personas que amamos. Los mensajes en ese sentido que he recibido en estos años han sido incontables, pero aunque solo hubiera sido uno, habría bastado para decirme que fue la decisión correcta, dejar que la leyeran. Te voy a poner solo dos ejemplos: Félix, me dio las gracias porque el leerla le había devuelto los momentos felices con su mujer, perdidos cuando falleció. Supuso el final del duelo y el principio de otra vida. Sin ella, pero dándose cuenta de lo feliz que había sido en esos años. El otro, Pilar, una mujer que encontró el libro cuando su padre enfermó. Me contó que le había ayudado a encontrar el valor para decirle, antes de que se marchase, lo que le quería. Los últimos días de su padre los viví de alguna manera con ella, hablando por mensajes durante las largas noches de hospital. Esto es magia, palabras vivas que aunque tengan todo el tiempo la muerte presente, unen a personas que ni se conocen.

-Ya te he dicho en alguna ocasión que me habría gustado tu padre. El mío se fue rápido, pero creo que tenía claro lo mucho que le quería.

-Eso siempre es lo importante. No dejártelo dentro, porque ahí acaba quemando cuando ya no puedes hacerlo.

Seguimos andando y a nuestro lado pasan unos adolescentes. Me acuerdo de su hijo mayor, de otra novela.

El medallón de la magia. Tu hijo.

-¿Cómo se te ocurrió esta historia?

-Fue una idea que surgió después de morir mi padre. Yo necesitaba algo ligero, contar una historia que no tuviera nada que ver y pensé en un cuento para él. Algo que le apeteciera. Me dejé guiar por sus deseos y descubrí también un nexo de unión entre nosotros. No me lo puso fácil, se le ocurría cada cosa que muchas veces no sabía cómo enfocar, me costaba días llevar a los personajes de escenario en escenario, pero al final construí un cuento que me ha dado muchas alegrías.

»Se sigue leyendo en institutos y colegios, algo que ni se me pasó por la cabeza cuando la escribí. Fue, además, mi primera incursión en Amazon e iba muy bien hasta que le cayó una de esas reseñas demoledoras que lo frenó. Por suerte, eso pasó y ha seguido con fuerza. En papel, de las autoeditadas, es mi novela más vendida con diferencia.

»Por cierto, un personaje de esta novela, Alonso, es tan divertido que años después apareció otro idéntico en una serie de televisión de éxito, así que no estaría tan mal como decían en esa reseña…

-Tu hijo es especial. No todos los niños habrían jugado con su madre a escribir un libro.

»En cuanto a Alonso, el personaje de tu novela, es muy curioso. Primero vi la serie, El Ministerio del Tiempo y, poco después, leí el medallón. No tuve que imaginarme a Alonso, porque mi cabeza lo asoció inmediatamente al actor Nacho Fresneda interpretando a Alonso de Entrerríos. Entonces me di cuenta de que tú lo habías creado mucho antes que Javier Olivares. ¿Habrá leído tu novela? –le pregunto mientras esperamos en un semáforo.

-A esto te puedo contestar sin titubear: no la ha leído, es una casualidad de esas de la vida. El día del estreno de la serie me escribieron un montón de mensajes para preguntarme si yo tenía algo que ver con ella y por eso me decidí a verla: me hice ministérica al primer capítulo. Después hablé con Javier de esto y no conocía la novela.

-Es un personaje genial –le digo, acordándome entre risas del momento de la novela en el que cree que alguien le ha robado la magia al mando a distancia de la tele cuando se le han caído las pilas.

Al atravesar la Plaza de España, nos hemos parado a hacer alguna foto, hemos visto muchos perros. En las redes nunca nos enseña a sus hijos, pero Ulises, su labrador negro, de vez en cuando se cuela en sus post.

Ulises.

-¿Qué significa para ti Ulises?

-Pues es mi “niño pequeño”. Lo adoptamos cuando tenía un mes, fue recogido de la calle el día que unos salvajes habían planeado sacrificarlo a pedradas. Lleva el nombre de un perro imaginario, que aparece en una de mis novelas no publicadas, aunque en ese caso era un pastor alemán y Ulises es una mezcla de labrador con quién sabe qué. Como no lo esperábamos, le puse el primer nombre que me vino a la cabeza.

»Es el perro más bueno y dócil del mundo y ha aportado mucha luz en casa.

-Me gusta mucho cuando cuentas aventuras de tus paseos por el pinar acompañada de Ulises. Haces que respire la naturaleza.

-A mí me gustaría que vierais lo que corre cuando ve una ardilla. Cualquier día me arranca un brazo –me dice, y cuando lo hace se dibuja una sonrisa en su rostro. Se nota que este perro es parte de su familia.

Caminando, caminando, hemos llegado a la Plaza Mayor. Hace pocos días que han comenzado los actos de celebración de su cuarto centenario, que durarán cuatro años, los que tardaron en construirla y está muy animada. Si salimos a la calle de Toledo, nos movemos por los lugares por los que caminó Brianda.

Brianda, una novela inclasificable.

-Háblame de Brianda…

-Brianda es fruto de mi inexperiencia narradora. En un comentario de Amazon me dijeron que no entendían por qué en El medallón de la magia el malo era el malo. Me di cuenta de que no lo había contado. Existían dos opciones: reescribir esa novela o escribir otra. La primera me parecía deshonesta con quienes la habían leído ya, así que opté por la segunda.

»Es mi novela más documentada, aventuras, magia en dosis justas, historia mezclada con una trama que avanza en cada una de sus más de cuatrocientas páginas y en la que todo acaba encajando, pero no funcionó. Yo me pregunto a veces si es por el hecho de que parece que hay que leer las dos novelas y eso tira para atrás, o porque no he sabido venderla. Me quedo con que cada lector que tropieza con ella se sorprende al encontrarse con una historia que gusta.

»Lo difícil es hacerlos tropezar, eso sí.

-Es, sin duda, la mejor novela que has escrito, al menos de las que tienes publicadas. En algún momento tendrá otra oportunidad, estoy segura –le digo.

-Hay veces que no sabes por qué una novela no conecta con los deseos de los lectores cuando es novedad y se pierde. Ahora, después de dos años, me conformo con que quienes la elijan como lectura disfruten de ella. Aunque sean media docena.

Llevamos un buen rato andando, disfrutando de este día apacible, pero ya es hora de sentarnos un rato.

-Te voy a llevar a la Cava Baja –le digo-. Seguro que Brianda caminó por aquí en su visita a Madrid. De cualquier forma, es la calle de la que te he hablado y que tantos recuerdos tiene de mi infancia. Me apetece que la conozcas.

-Genial –me dice.

Seguimos caminando un poco y la llevo conmigo al lugar que he elegido, La Posada del León, porque vamos a tener bajo nuestros pies, acristalada, los restos de la antigua muralla cristiana. Allí nos sentamos delante de dos cafés.
El cristal me lleva al título de otra de sus obras.

Detrás del cristal.

-Me consta que Detrás del cristal es una de tus novelas favoritas. ¿Es verdad que la autoeditaste en principio?

-Sí. La autoedité con un éxito instantáneo, unanimidad entre las ventas y la crítica, y me dio muchísimas alegrías, sobre todo porque hice algo que no estaba previsto: meter un tema como los malos tratos en una comedia, en una historia que parece un cuento, pero que cuando avanza te das cuenta de que estoy poniendo al lector frente a un espejo, para que se pregunte qué haría ante este problema, el ver a alguien que está siendo maltratado.

»Mis personajes se comportan como la mayoría: se concentran en sus propios problemas y eso provoca después los remordimientos.

»Solo dos semanas después tenía en el correo las ofertas de siete editoriales se interesaron por ella, elegí una, salió en papel y la verdad es que aunque se ha vendido mucho (o al menos yo he firmado una cantidad desorbitada de ejemplares en papel) parece que no cumplió con lo que la editorial esperaba de ella. Estuve a punto de renunciar a escribir después de esta experiencia, que fue mucho más negativa que autoeditarse, desde luego.

-Con esta novela te conocí como escritora, lo de la amistad vino poco a poco, porque hay personas que se entienden desde el principio.

»¿Te acuerdas? Tuve problemas para leerla porque estaba protegida y yo no tengo Kindle. Te conocí en la feria del libro, te conté lo que me pasaba y esa misma noche me enviaste el archivo para que pudiera leerlo. Eso sí, la compra quedó registrada en Amazon.

-Sí, lo recuerdo perfectamente. Y me alegro mucho.

La chica de las fotos, el premio.

-Después de esta novela, te dieron un premio.

-Llegó en el momento justo. Estaba en ese dilema, si dejarlo todo o dar un puñetazo en la mesa y opté por esto. PresentéLa chica de las fotos al HQÑ y quedó finalista. Siempre me dicen que los premios están dados de antemano y puedo asegurar de que no era así, yo no cumplía para nada el perfil que se puede pensar que tiene alguien para quedar aunque sea finalista en un certamen internacional, y sucedió.

»Me ha dado muchas alegrías, los puestos más altos en muchos tops, ha batido records personales de ventas y creo que ha convencido a la mayoría de lectores que buscan en las novelas románticas algo más que un entretenimiento para pasar el rato. Y, como Detrás del cristal, tiene algo peculiar, y es que ha recolectado para mí lectores hombres. En un género que inconscientemente asignamos a las mujeres, yo puedo presumir, y lo hago, de tener muchos hombres que me leen.

»Ha cambiado también mi visión de las editoriales, en la que estoy ahora me tratan muy bien. El trabajo se hace en equipo y no me cuesta nada exponer ideas y que se escuchen. Con ellos me siento arropada y de momento me planteo seguir hasta que quieran.

Mayte es una todoterreno que no le tiene miedo a nada y también escribe relatos de vez en cuando, muchos de los cuales cuelga en su blog, El espejo de la entrada.

Oasis de arena. Un relato por capítulos.

-Has escrito también relatos. ¿Me hablas de Oasis de arena? ¿Cómo se te ocurrió?

-Esto fue un experimento de los miles que hago en el blog, una especie de ejercicio práctico que necesitaba para documentar una novela que al final he escrito este pasado verano. Se trataba de imitar la forma de narrar de otro autor, de ponerse en su piel, de arrancarte la tuya y dar forma a la historia de un modo diferente a como lo harías tú. Una especie de “Tu cara me suena” pero literario.

»Un fracaso.

»Al final, mi voz se escuchaba por todas partes en el relato, aunque lo intentase, se me oía en cada expresión, en cada palabra. Eso me ayudó a entender cómo se acabaría comportando ese otro personaje de esta novela de la que no sabes ni el título porque todavía está en fase borrador.

»Decidí regalarlo en la Navidad de 2015, personalizarlo para cada lector que me lo pidiera y fue así y no publicado porque el tema de la piratería es incontrolable y porque es muy corto para publicarlo. No me arrepiento, a pesar de no estar publicado se le han hecho múltiples reseñas. Eso es algo muy curioso, que un libro que no está disponible, un relato encima que no suele captar la atención de los lectores, haya logrado, sin existir de alguna manera, hacerse visible.

»Algún día quizá lo publique. Me lo tengo que pensar.

-Nunca hemos vuelto a hablar del tema, pero yo percibí una forma diferente de escribir en las dos primeras entregas. En la forma de describir, en los adjetivos. Pero luego ya fuiste tú, hasta el punto de que se me había olvidado el experimento que contaste en su día –le digo.

-A eso me refería, que fui incapaz de mantenerlo. Mi personaje redacta artículos, creo que ahí, como son pocas palabras, se puede hacer, pero ya cuando se trata de algo más largo… al menos a mí me cuesta.

Paso a preguntarle por otras dos de sus novelas.

Entre puntos suspensivos y Su chico de alquiler

-¿Qué tienen en común estas dos novelas? –le digo.

-La segunda que mencionas es mi primera novela. La primera, la última. Las dos están unidas por los personajes, pero nada más. Son historias distintas, no hace falta leer una para entender la otra y si escribí la segunda es porque creo que tenía una deuda de honor con esos personajes. Javier y Paula me pillaron sin herramientas, así que ahora que empiezo a manejarlas quise darles la oportunidad de reencontrarse.

»Yo sé que he vuelto a hacer algo anómalo, y es convertir a una protagonista en su propia antagonista, pero la romántica es un género tan cerrado que si no buscas algo distinto en este sentido, todas las novelas acaban siendo iguales. Me arriesgo, lo sé, pero tengo claro que yo de esto no vivo y que si quiero que este género se respete voy a tener que ser la primera que lo trate con respeto, que lo dote de algo diferente y que explore.

»Ya veremos qué dice el tiempo. O no, a veces cuando llega ese momento ya te has muerto.

-Me ha gustado que haya intriga en la novela –le digo-. Los protagonistas son muy reales. Paula, es mucha Paula y Javier, un encanto. Me han cautivado los secundarios. Yo les doy mucha importancia en todas mis lecturas.
»En cuanto a leer primero Su chico de alquiler, es verdad, no es imprescindible, pero te acerca a los protagonistas.

-A mí también me gusta trabajar los secundarios, en muchas novelas son bastante planos, quizá porque tiene que ser así, pero no soy capaz. Me gusta que tengan vida.

Proyectos.

-Cuéntame algo de esas novelas que tienes guardadas en un cajón, sobre todo la que tú misma defines como lo mejor que has escrito.

-Son distintas. No son historias románticas y como yo llevo en la frente de alguna manera el sello de autora de romántica me va a costar mucho que una editorial crea en ellas. Y, de momento, sigo intentando que salgan así, aunque no descarto del todo la autoedición. Insisto en que no es cuestión de dinero, si tuviera una visión mercantilista de la literatura me autoeditaría.

»Hay una que habla del amor pero desde ese otro lado oscuro que es el desamor. Y no se queda en eso, es una novela de asuntos pendientes que resolver. No tiene una protagonista sino que este papel se lo reparten tres. Cada una de ellas tiene su propio conflicto y lo resuelven a su manera. Sé que algunas de las decisiones que toman no son las correctas, pero intenté que la vida se colase con sus luces y sus sombras en esta historia. Espero haberlo logrado y que llegue el momento en el que pueda publicarla.

»El otro borrador tiene que ver con eso que contaba de Oasis de arena, imitar al escribir. Metaliteratura. A mí me gusta el resultado, pero sé que se aleja tanto de lo que he publicado hasta ahora que acabará como Brianda quizá. Ya veré también qué hago con ella, pero mucho más adelante, porque ya digo que está en borrador.

-Encontrarás el momento pero no la toques más –le digo. Es capaz de volver a cambiarla.

-Eso intento, pero sin conseguirlo.

Me lo estaba temiendo, creo que no tiene remedio, mientras tomo un sorbo de mi café. Estamos tan absortas hablando que se me está quedando helado.

-¿Y proyectos futuros?

-¿Proyectos? Montones. Lo que no tengo es tiempo. Ya te contaré cuando haya algo concreto…

Me deja ahí, con la intriga, y me pregunto con qué nos sorprenderá esta vez.

Apoyos.

-¿Quiénes son las brujillas y qué significan para ti? –me acabo de acordar de que algunas veces me ha hablado de este apelativo cariñoso que usa con sus amigas.

-Pues son lo mejor de esta experiencia literaria, el haber encontrado dos autoras con la cabeza bien amueblada a las que admiro y aprecio, y a las que me gustaría parecerme escribiendo (aunque creo que es imposible por lo que decía antes, me sale mi voz a la que me despisto). Me encantan nuestras conversaciones literarias, cuando empezamos proyectos y ponemos en común qué narrador será el mejor, o si una estructura puede ser más acorde con la historia que otra. Y como personas, como son lo más de lo más, no tengo ninguna queja.

»Bueno, sí, que no vivo en Córdoba, como ellas, y me pierdo los cafés reales. Son Pilar Muñoz y María José Moreno.

-Son magníficas. Es una pena que vivan lejos. Pero bueno, para eso están las redes sociales y el teléfono. Ventajas de la tecnología.

-Yo soy muy poco de teléfono, casi solo para emergencias –me dice-, pero las conversaciones escritas entre nosotras son constantes.

Los personajes.

-¿Te asaltan los personajes al planchar y toman vida propia…? –se lo pregunto porque a veces he escuchado que dice que cuando plancha se le ocurren ideas.

-Son unos pesados, a veces ni me dejan dormir…

Nos echamos a reír y me doy cuenta de que ya no tenemos café ninguna, pero me apetece seguir interrogándola todavía.

Tu blog.

-¿Qué me puedes decir de tu blog, El espejo de la entrada?

-Que tiene un nombre raro –contesta y me río, porque es verdad.

-A veces se me olvida que no lo leo yo sola y digo en él lo que me da la gana. Es un campo de experimentación y estoy muy contenta con él. Estoy a nada de las trescientas mil visitas y mi objetivo es publicar más, pero no me da la vida para tanto.

La familia.

-¿Sientes el apoyo de tu familia en todo esto?

-Sí, y es esencial. Me dejan escribir, aunque en los últimos meses está resultando más complicado porque hemos entrado en la fase de instituto de mis hijos y me fríen a preguntas cuando tienen dudas. Tengo que aprovechar el escribir cuando estoy sola.

El día a día.

-¿Cómo es tu rutina?

-Paseo con Ulises, recoger, escribir, la comida, las clases, tiempo de relax después de la cena, leer e intentar dormir. Algunas cosas se me dan peor que las otras.

-Aquí incluyo yo charlar con las amigas, aunque sea por mesenger, dar una vuelta por las redes, ayudar a tus compañeros en las correcciones, colaborar con la Casa de la Cultura y algo más que seguro que se me olvida. Necesitarías días de treinta horas.

-No sé estar sin hacer nada. Es una enfermedad.

El proceso de creación.

-¿Cómo creas una novela?

-Planifico una trama, un detonante, pienso durante meses en cómo conduciré la historia, decido el narrador y después empiezo. A las diez mil palabras suelo perderme y a las cien páginas arrepentirme. Por eso tengo tantos proyectos, porque algunos los aparco mucho tiempo. Detrás del cristal estuvo así años, borré unas ochenta páginas de un plumazo un día, seguí y mira. Y a La chica de las fotos le pasó otro tanto. Esa novela que has dicho, la que no está visible, llevo desde 2010 dándole vueltas. La tengo mareada perdida.

-Si te digo Azuqueca…

-Mi origen, mi biblioteca, mi pasado. Es nostalgia.

-Y si te digo que como no dejemos de hablar no llegas a tu cita, te vas a empezar a poner nerviosa.

-Sí, me temo que ya es hora de que me marche…

En la puerta del Mercado de San Miguel, lugar de su próxima cita, nos despedimos.Las dos sabemos que nos volveremos a ver y decido que esta charla quiero conservarla para publicarla en nuestros blogs, porque merece la pena ser contada, pero aunque no fuese así, ha sido un paseo inolvidable.


Gracias Mayte.

domingo, 12 de marzo de 2017

«Y si fuera cierto» Mi opinión.


La vida de Fabiola da un giro inesperado al aceptar escribir la biografía de un desconocido. Desde ese momento se ve arrastrada por unos acontecimientos que no puede controlar. El miedo, el desconcierto, y la búsqueda de una salida del lugar donde se encuentra, un pueblo desconocido e incomunicado, marcarán su destino y su vida para siempre. Esta obra, cargada de realidad mágica, nos llevará a un mundo en el que nada es lo que parece. Nos mostrará la otra realidad de las cosas; su ánima. «Jamás le conté mi historia a nadie, sabía que no me creerían. Nadie lo haría» Extracto de "Y si fuera cierto"
Empecé a leerla y me pareció rara, pero Antonia tiene la habilidad de conseguir que la lectura te vaya envolviendo. 
No se describir lo que me ha parecido porque es una novela de sentimientos, en la que el argumento es lo de menos. He paseado por un mundo imaginario, o no, recorriendo mi cuerpo un escalofrío cuando describe la negrura de la noche en ese extraño lugar del que no sabemos nada.
He vivido con Fabiola su miedo, su amor, sus arrepentimientos, sus diferentes formas de ver y contemplar su vida y la de los que la rodean. 
En la corta escena que tiene con su madre enferma, se me hizo un nudo en la garganta y mis ojos se llenaron de lágrimas.
Las hojas de arce volaron sobre mi cabeza durante toda la novela y, según iba leyendo, cambiaba el colorido de los paisajes que imaginaba.
Me ha sorprendido en cada página y será una de esas lecturas que quede para siempre en mi recuerdo.
Una vez más, lo ha conseguido. Es emotiva, dulce, llena de vida, invita a soñar y a decir “te quiero”.
Si la tuviese que resumir con una sola palabra sería MARAVILLOSA.

viernes, 24 de febrero de 2017

Museo del Romanticismo

Tenía pendiente de contar mi visita al Museo del Romanticismo de la que salí gratamente impresionada.
El museo tiene su sede en un palacete de la calle San Mateo y, desde que traspasamos la entrada, nos vemos trasportados a otro periodo.
Benigno de la Vega Inclán y Flaquer quiso mostrar cómo vivían sus padres y sus abuelos en un periodo fascinante de nuestra historia: El Romanticismo.
Lo que comenzó con 12 salas y 86 piezas, cuenta en la actualidad con 16.000 piezas en sus fondos.
Lo especial de esta visita es que hay una exposición temporal cedida por el Museo del Traje, con vestidos de esta época que están colocados a lo largo del recorrido, en cada estancia.
En el salón de baile, magníficos vestidos de noche, en el comedor, los de diario, en el dormitorio, uno de dormir y uno de novia y así en todas las estancias.
Hemos comenzado el recorrido a través de la preciosa escalera del palacete, con soberbios cuadros.
Todo es bonito, cortinajes, lámparas, alfombras, muebles. Mi imaginación vuela para poner personas en esos salones, yo misma vestida con esas maravillosas sedas.
En el oratorio, presidido por el cuadro de San Gregorio Magno, de Goya, un vestido de novia que me deja embobada. Lo podría lucir una novia del siglo XXI.
En el cuarto de los niños, las muñecas de porcelana con caras feas, no me gustan este tipo de muñecas. Me llaman la atención las casas de muñecas, con todo lujo de detalles.
El despacho me encanta y la mesa de billar y, para terminar, una ilusión óptica de una pareja en dos escenas cotidianas, llegando a su casa en coche de caballos y bailando un vals.
El jardín, cerrado, sólo podemos verlo a través de las ventanas. Pequeño, coqueto, con un magnolio que le da nombre.
El Museo expone una obra invitada, el corsé de la reina Isabel II que le salvó la vida en el atentado del cura Merino, cedido por el Museo Arqueológico Nacional. Curioso, con las manchas de sangre.
La pieza del trimestre es la sombrilla de la Casa Verdier que Alfonso XII le regaló a María de las Mercedes de Orleans, antes de su boda.
Esta pareja protagonizó una romántica historia de amor que acabó, como dice el romance, cuando ella falleció de tifus a los cinco meses de su boda.
Como curiosidad, estuvo enterrada en el pabellón de Infantes de El Escorial, y no en el pabellón de Reyes, ya que fue Reina consorte pero no madre de Rey. Desde el año 2000 reposa en la Catedral de la Almudena, cumpliendo el deseo de Alfonso XII.
La visita la podéis acabar degustando un magnífico café en una pequeña cafetería que han habilitado en la planta baja y que es independiente al museo.
Os invito a conocerlo, os va a gustar.

sábado, 18 de febrero de 2017

Paseando por el Madrid de los Austrias.

Hoy he vuelto a acudir a la cita organizada por el grupo MBN, esta vez para recorrer el Madrid de los Austrias.
En la Plaza de Oriente, Tania, nuestra guía y compañera del grupo, nos ha iniciado en la historia de los Austrias, que vinieron a España de la mano de Felipe el Hermoso y cuyo primer rey fue Carlos I de España y V de Alemania que concedió a Madrid los títulos de «coronada e imperial»
Nos ha hablado de diferentes cuellos en la vestimenta femenina y masculina, como las gorgueras, lechuguillas, golillas y valonas.
Ha contado la historia de la estatua de Felipe IV, que para poderse mantener en corveta, necesitó los cálculos de Galileo, junto con el arte de Velázquez y Pietro Tacca.
En la cercana iglesia de la Encarnación, con un pasadizo que la unía al Alcázar y en cuyo convento vivieron damas de la nobleza, nos hemos hecho la foto de grupo. En su interior, el relicario con la sangre de San Pantaleón, que fue estudiado por la propia Inquisición, se sigue venerando en la actualidad cada 27 de julio.
Con buena marcha, nos han llevado al Monasterio de las Descalzas Reales. Otro convento de grandes damas, fundado por la hermana de Felipe II. Tania nos ha contado lo importante que fueron las mujeres en la vida de este rey. A su hermana Juana la encomendó la educación de sus hijas y con su hija Isabel Clara Eugenia tuvo una relación muy estrecha, dejándose ayudar por ella en la gobernación de su vasto imperio. Mujer inteligentísima y muy querida por todos los que la rodearon.
En la iglesia de San Ginés nos hemos enterado de la leyenda del fantasma que aquí habita y que lleva su cabeza en la mano, ya que fue decapitado por una codena injusta y el cocodrilo disecado que despareció de la capilla en la que se encontraba.
En la plaza de Isabel II «Ópera» nos ha contado la historia de Los caños del Peral, cuyas ruinas están debajo de nuestros pies, dentro del metro y se pueden visitar y la idea de Felipe II de conseguir que el río Manzanares fuese navegable y poder llegar, siguiendo por el Jarama y el Tajo, hasta Lisboa. Lo costosísimo del proyecto y el dinero que se gastaron con la Armada Invencible, dejaron el sueño del rey sin ni siquiera comenzar.
Está cayendo la tarde. Subimos por la calle Factor y contemplamos una panorámica maravillosa del Palacio Real y La Almudena, con el cielo rojizo de fondo.
En la calle de la Almudena, sobre las ruinas de lo que fue la iglesia de Santa María de la Almudena, nos cuenta el asesinato de Escobedo, todavía sin resolver y las intrigas palaciegas que poco han cambiado con el trascurrir de los años.
Pasamos por delante de la Catedral Militar, al lado del actual Consejo de Estado, antiguo palacio del duque de Uceda, valido de Felipe III, que se mandó edificar palacio, convento e iglesia a imitación del monarca.
En la plaza de la Villa, ya de noche y con una sugerente iluminación, la Torre de los Lujanes, en la que estuvo temporalmente recluido el rey de Francia Francisco I, los escudos de la casa, ladeados por ser hijos ilegítimos, el bellísimo palacio que fue durante años el Ayuntamiento de Madrid y la casa de Cisneros. Conforman una de las plazas más bonitas de Madrid.
Por la calle del Codo, famosa porque a Quevedo le gustaba mear en ella, desembocamos en la plaza del Conde de Miranda, contemplamos la sobria fachada del convento de Las Carboneras y nos explica nuestra guía la extraña nomenclatura que existe en muchas fachadas de Madrid, que nos indican el número de casa y de manzana.
A los pies del Arco de Cuchilleros, nos cuenta la historia de la Plaza Mayor, de la prostitución que era legal en la época, de los teatros, los mentideros y los mercados.
Nos pide, como ha venido haciendo las últimas tres horas, que hagamos un ejercicio de imaginación y pensemos en un día en el Madrid de los Austrias.
Un Madrid, sucio, en el que la tierra o barro de las calles sin empedrar se mezclan con los excrementos de los animales y los humanos, ya que no hay alcantarillado, y hace poco tiempo que se ha prohibido vaciar los orinales a través de las ventanas.
Los habitantes de Madrid, ricos y pobres, no saben lo que es bañarse, sólo se lavan las partes que pueden quedar al aire, es decir, la cara, las manos y los pies porque los consideran erógenos.
Las ropas tampoco se lavan, solo las camisas interiores.
Si a ello añadimos que conviven con animales, el hedor en la ciudad es insoportable y, aunque probablemente estén acostumbrados a ello, a las personas que vienen de fuera les llama la atención y así ha quedado plasmado en los escritos.
La ruta está llegando a su fin pero va a tener un broche de oro. Hoy se inaugura el espectáculo de luz y sonido en la Plaza Mayor con el que se inician los actos del cuarto centenario.
Contemplamos el bonito espectáculo y nos desperdigamos. Ha sido una tarde magnífica, que recordaremos con cientos de fotos.
A los que la habéis compartido la tarde conmigo, a Pablo por organizarla, a Tania por contarnos tantas curiosidades, a Ana Isabel, por la agradable conversación, a todos,  gracias.