sábado, 21 de abril de 2018

CAMPEONES : Mi opinión


CAMPEONES de Javier Fesser

«Aunque al principio te ríes de ellos, acabas riéndote con ellos».

Esta frase de mi amiga Montse, es el resumen de una película que me ha hecho reír y llorar. Me he reído con ganas, como hacía mucho, con este equipo de diez actores debutantes que, en su primer trabajo para el cine, llenan cada uno de los momentos de la película.
Un guión fácil: entrenador profesional que va a intentar lo imposible, conseguir un buen equipo a partir de un desastre; es sencillo, nos recuerda a muchas películas pero, en este caso tiene algo de especial, sus actores tienen discapacidad intelectual y dan una lección al resto de los protagonistas y, por supuesto, a los espectadores.
Sergio Olmos, Julio Fernández, Jesús Lago, José de Luna, Fran Fuente, Gloria Ramos, Alberto Nieto Fernández, Roberto Chinchilla y Stefan López, no nos equivoquemos, están interpretando y lo hacen muy bien.
Javier Gutiérrez, ese magnífico actor que hace bien cualquier papel que le ofrezcan, vuelve a bordar su interpretación y Luisa Gavasa, su madre, también nos tiene acostumbrados a grandes aportaciones como actriz de reparto, que nunca pasan desapercibidas.
Da igual que sea totalmente predecible, que lo es, porque lo importante, vuelvo a repetir, no es el guión, sino el magnífico trabajo de este grupo de personas, dirigidas por Javier Fesser, que han conseguido hacer una película de actores, una apología a la integración y una crítica a la intolerancia, que no debe dejar indiferente a nadie.
No os la perdáis. Merece la pena.

miércoles, 18 de abril de 2018

Códex Gigas: Mi opinión


Códex Gigas 
de 
Óscar Sánchez Fernández


Este libro llegó a mí porque me llamó la atención la reseña que Marina Collazo hizo en el número 6 de la Revista Pasar Página.


Resumen:

Elisabeth, inspectora de Policía de Vigo, debe resolver un macabro asesinato en el que, no siendo el primero de varios, todo apunta hacia una secta satánica. Para su resolución contará con la ayuda de dos hombres con un potente contrapunto: Mateo García, un cura experto en investigaciones relacionadas con la Iglesia, y Mario, que a pesar de ser el mejor en este campo, fue excomulgado por prácticas poco ortodoxas. Pronto descubrirán una pugna entre dos facciones eclesiásticas, piagnoni arrabiatti, donde la Biblia del Diablo o Códex Gigas jugará un importante papel.

Mi opinión:

Me ha gustado desde la página uno hasta la última. Es una novela policiaca que se desarrolla en la actualidad en la ciudad de Vigo, aunque también nos traslada a Roma, Florencia, Santiago de Compostela y Estocolmo.
Conocer las ciudades que el autor va describiendo tiene un punto añadido a su favor, porque las cuenta tan bien que las vas recorriendo con los protagonistas.
La novela alterna el género policiaco con la ficción histórica, basándose en algunos hechos reales muy bien descritos y que nos trasportan a la Edad Media, a la actual Chequia y a Florencia.
Savanarola

El ritmo es trepidante, agradeciendo cuando se entretiene en narrarnos algún lugar o alguna historia antigua, porque nos permite coger un respiro. Los giros finales me han parecido muy buenos.
Algo que valoro mucho es cuando una obra me hace, al cerrar su última página, buscar información sobre lo que he leído. Esta, es una de las que me ha producido esas ganas de saber más sobre el Códex Gigas y el personaje de Savanarola.
Según cuenta en una entrevista, algo parecido le ocurrió a Óscar Sánchez Fernández, que ha comentado que la historia le escogió a él y que, durante la fase de documentación, se encontró con Savanarola y supuso el empujón que le faltaba para acometer su opera prima.
Leed esta novela y después estoy segura de que os apetecerá indagar sobre el libro que le da título y sus personajes reales, como me ha ocurrido a mí.
En la última página, el autor invita al lector a visitar este «gran libro» en la Biblioteca Nacional de Estocolmo. Casualidades de la vida, en unos días lo voy a poder ver y os contaré lo que me ha parecido.

domingo, 15 de abril de 2018

¡Felicidades, amiga!


Conozco a Charo, Charito, desde que éramos niñas, desde siempre.
Nuestras vidas han transcurrido juntas, pero paralelas. Vivimos nuestra infancia en la misma calle, nuestros padres vivían en el mismo edificio, su padre y su abuelo tenían el negocio Casa Mateos, enfrente de nuestra casa, fuimos durante unos años al mismo colegio y, desde hace más de treinta años, somos vecinas y hemos compartido en muchas ocasiones el peso de la comunidad de propietarios: ella la eterna presidenta y yo su ayudante.

Nuestros hijos, de edades parecidas, han sido también compañeros de Instituto e incluso, lo que son las casualidades, ahora lo son de trabajo.
A pesar de todo, nunca hemos sido lo que se define como íntimas amigas.

Pero cuando sus hijas me invitaron a la fiesta sorpresa que estaban organizando para celebrar su sesenta cumpleaños, me di cuenta de lo mucho que me apetecía estar en esa fiesta y que Charo y yo nos conocíamos casi como hermanas, sabíamos de nuestros secretos, nuestras alegrías, nuestros problemas, el sufrimiento por las enfermedades y las muertes de nuestros padres, porque las conversaciones entre nosotras siempre han fluido con esa normalidad y esa confianza que te da hablar con una persona que conoces de toda la vida y que jamás te ha decepcionado.

He ido a esa fiesta, me he emocionado, he recordado tantos momentos compartidos o contados y me he dado cuenta de que sí es mi íntima amiga, esa de las que cuentas con los dedos de una mano, porque hay pocas personas en las que yo pueda confiar, a quien ayudaría con los ojos cerrados, con la seguridad de que ella haría lo mismo.

La celebración ha sido preciosa. Sus hijas han trabajado para conseguir que su madre tuviese una tarde especial y creo que para todos los presentes será muy difícil de olvidar. Ha abierto sesenta regalos, uno por cada año, ha reído, ha llorado y, sobre todo, ha sido feliz.

¡Un millón de besos, amiga!





viernes, 13 de abril de 2018

Mauri: Mi opinión.


Mauri 
de Mercedes Gallego Moro.
Para mí fue un honor que Mercedes me pasase el manuscrito de este libro. Lo leí despacio, fijándome en cada detalle y, en algunas ocasiones, tomando notas para luego comentárselo a la autora, que es de lo que se trataba, de ayudar.
Me duró tres días, leyendo siempre de noche, cuando el silencio envuelve mi casa y me puedo concentrar.

Resumen:

Esta historia relata la vida de una madre maltratada por su hijo, al que protege más allá de toda lógica. A lo largo de estas páginas veremos cómo el miedo atenaza la voluntad de la mujer, hasta convertirla en víctima de sí misma, porque la autoestima se ve vulnerada hasta niveles insospechados, incomprensibles, tanto para los demás, como para ella. Veremos también que el maltratador no se conforma con una sola víctima, sino que en su devenir, convierte su entorno en una cárcel de la que no es posible escapar, por la manipulación psicológica que es capaz de tejer en torno suyo, con tal de lograr su objetivo.

Mi opinión:

Me ha gustado que la portada refleje la mirada de Mauri porque creo que es algo que me ha perseguido durante toda la lectura. Esa mirada de malo, malísimo, que lo expresa todo y que ha sabido trasmitir al lector de una forma magistral. Mauri es el protagonista indiscutible porque está presente aún cuando no está: en las conversaciones, en los silencios, en los miedos.
Pero la novela está llena de personajes. Mercedes ha tenido la habilidad de que, con muy pocas frases, podamos conocer perfectamente a la persona de la que nos está hablando, conocer sus más íntimos pensamientos.
La madre, Carmen, a la que un boleto de lotería le cambió la vida, no podía ni imaginar lo que le esperaba. A pesar de que soy madre, no he podido empatizar con ella.
Luisa, el personaje secundario que más me ha gustado, una mujer con las ideas muy claras aunque no siempre pueda ayudar a su amiga.
El inspector Gascón, perseverante, un policía creíble, fuera de los estereotipos.
Las hermanas, los compañeros, los amigos, todo está perfectamente encajado para irnos regalando una lectura ágil, rápida, intrigante, pensando siempre ¿qué será lo próximo?
Se aprecia una importante documentación detrás de todo el libro. Es muy real y algunas escenas, durísimas, nos trasladan a las noticias que vemos en prensa cada día.
Con algún giro importante y un final que no nos puede dejar indiferentes es, en mi opinión, la mejor novela que ha escrito esta autora.
Os la recomiendo.

lunes, 9 de abril de 2018

Quince meses



Ya sé que es un tópico decir ¡cómo pasa el tiempo!, pero es lo que siento hoy y tengo un pinchazo de tristeza.

Almudena ha cumplido quince meses, sigue siendo un bebote, no camina, no está ni siquiera cerca, le gusta estar de pie pero no da pasitos, con lo que ya ha superado el recor de su tío Carlos que anduvo a los quince meses. Habla mucho en su idioma, al que pone hasta tono, pero son pocas las palabras entendibles que pronuncia, aunque tiene una habilidad especial para hacerse comprender. No conoce la palabra sí, todo es no, el sí es el silencio o una sonrisa.

Después de disfrutar de la infancia de Victoria, cuidándola por las mañanas, hasta que fue al colegio, no pensaba que pudiese robarme el corazón Almudena, su hermana había dejado el listón muy alto. No estoy hablando de cariño, quiero con locura a mis tres nietas, sino de complicidad, de educación, de ver día a día como aprende las cosas que le voy enseñando, de tirarme al suelo a jugar con ella, de acurrucarse cuando tiene sueño o seguirme gateando por toda la casa.

La punzada de la que hablo es porque son momentos que no vuelven, crecen demasiado deprisa. Victoria y Manuela ya no son mis bebés, son mis princesas, se me están haciendo mayores.
Cuando vuelvo la vista atrás y veo a mis hijos, me parece mentira como han formado sus familias y, hace nada, eran mis niños. Pienso en mi madre cuando tenía mi edad y no me veo como ella, si no mucho más joven y me da por pensar en el futuro de mis nietas, ¿qué les deparará?

Puede que tenga un día como este abril tristón y lluvioso, pero por si acaso procuro disfrutar de cada minuto, porque el tiempo vuela y no podemos atraparlo, sólo disfrutarlo.

miércoles, 4 de abril de 2018

La librería del señor Livingstone: Mi opinión


La librería del señor Livingstone.
Mónica Gutiérrez


Sinopsis:
Agnes Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que permite contemplar la luna y las estrellas en las noches despejadas. Intrigada por la personalidad y el sentido del humor del señor Livingstone, Agnes decide aceptar la oferta de convertirse en ayudante del librero mientras continúa su búsqueda de trabajo. El té de la tarde en el rincón de los románticos, las visitas de Mr. Magoo, las conversaciones con la bella editora de Edward, las cenas junto a la chimenea del Darkness and Shadow y la buena lectura convencerán a Agnes de que la felicidad está en los pequeños detalles cotidianos. Pero aunque Moonlight Books podría parecer un oasis de paz en el acelerado Londres, las extrañas campanillas de su puerta daran paso a los sucesos más inesperados: una noche de tormenta, el inspector John Lockwood...


La propia autora nos resume su obra:
«La librería del señor Livingstone es un pequeño homenaje a mis novelas y autores preferidos, pero también a todos los lectores incansables, a los que leen contra viento y marea, a los que es más sencillo encontrarles con un libro en las manos que con un tenedor. Una comedia muy feelgood que espero que os haga pasar un rato agradable».

¿Qué es feelgold?  En el libro nos lo explica Jasmine: «historias en las que apenas ocurre nada extraordinario, cuyos protagonistas no son grandes héroes. Historias en las que la felicidad se mide en pequeños momentos y se halla en los gestos más cotidianos».

Del personaje que da título a la novela, el señor Livingstone, se dice: «…su Mundo era su librería; su Estado, la lectura; y su Constitución, el índice alfabético de títulos y autores que había informatizado…»
Y después de estas frases de los demás os voy a decir la mía, la que resume mi opinión:

¡Qué bonita!

He llegado a esta novela con la casi absoluta seguridad de que me iba a gustar. Recomendaciones de amigas, críticas de blogs conocidos y lo muchísimo que me gustó El noviembre de Kate, eran  papeletas para conseguir una buena lectura, pero ha superado mis expectativas.
Que en este mundo que nos ha tocado vivir, inicies un libro con una sonrisa y no desaparezca 233 páginas después, tiene muchísimo mérito.
No puedo decir qué personajes me han gustado más porque son todos maravillosos, magníficamente perfilados, fáciles de imaginar, entrañables.
Me encantaría poder pasar en la librería del señor Livingstone la tarde de los jueves, que es el día que ocurren los acontecimientos inesperados y subir descalza la preciosa escalera para tomarme un café (no me gusta el té) sentada en un sillón del rincón de los románticos, conversando de libros.
Recordar mis propios paseos por el barrio del Temple, la iglesia de los Templarios o la cúpula del Museo Británico y la preciosa estación de Saint Pancras, han ayudado mucho a que mi imaginación volase.

Las continuas citas de la autora a otros libros, con títulos y frases tiene detrás un gran trabajo y la portada me parece preciosa, una muestra de que la sencillez puede resultar muy atractiva.

No quiero contaros más. No dejéis de leer este libro, lo vais a recordar siempre.

viernes, 16 de marzo de 2018

Paseando por Florencia


Florencia es una ciudad para pasear, de día y de noche.

Yo accedí a ella en tren y según salí de la estación de Santa María Novella ya pude contemplar una de las maravillas de la ciudad, la iglesia del mismo nombre, con una impresionante planta y una bellísima fachada principal recubierta de mármol. En su interior, el claustro verde es un rincón digno de admirar.

Caminando hacia el barrio de San Lorenzo, atravieso el famoso mercado muy concurrido, que desprende un fuerte olor a piel, ya que los bolsos son uno de los principales objetos de artesanía del lugar: por lo que veo, en una primera ojeada, muy caros.
La iglesia de San Lorenzo, una de las más antiguas de la ciudad, con su fachada sin terminar. En su interior se puede visitar la magnífica biblioteca, a la que se accede a través de un pequeño claustro y las escaleras diseñadas por Miguel Ángel. Me sorprenden las bancadas de estudio, el suelo y los papiros.
Junto a esta iglesia se construyó la Capilla de los Príncipes que alberga las tumbas monumentales de la familia Medici, que me dejan boquiabierta.

Desde aquí se puede ir a pie a la plaza de la  Santissima Annunziata. Aunque está un poco sucia, y con la necesidad urgente de una buena restauración, resulta un conjunto bonito, con arcos en los edificios de sus lados, la iglesia del mismo nombre, el Ospedale degli Inocenti, orfanato, construido por Brunelleschi y cuyas cerámicas sobre cada arco, representando niños, llaman mucho la atención, y una casa palacio.

Desandando lo andado, accedo a la plaza del Duomo, espectacular. Es un conjunto maravilloso, por el que yo me imagino paseando a los Medicci con esa cúpula de Brunellesqui que tanto tardó en acabarse y que merece la pena mirar una y otra vez.
La fachada, cubierta de mármol multicolor, blanco de Carrara, verde de Prato y rojo de Siena, es una maravilla. La bordeo hasta llegar a la principal, con el Campanile de Giotto a su derecha y el Baptisterio enfrente. Esta enorme maravilla gótica, me deja impresionada.

Pero en mi paseo todavía me queda otra plaza bellísima, la Piaza de la Signora, con el Palacio Vechio. Hay un concierto. Esta plaza es una preciosidad y tiene la misma disposición desde el siglo XIII.
Tengo la habilidad, si se le puede llamar así, de pararme a contemplar los edificios e imaginarme la vida en siglos anteriores. A esos caballeros vestidos con leotardos y brocados y a las damas con ricos vestidos de paño florentino bordado Lo que he visto en el cine y en la televisión, lo llevo a los lugares que visito y disfruto muchísimo.
Pues esta plaza me ha trasportado como pocos lugares a otras épocas, sobre todo de noche.

Otro lugar que me ha impresionado por su historia han sido las callejas oscuras por las que caminó Dante. En una de ellas, la pequeña iglesia de Dante, donde conoció a su amada Beatriz, amores que dicen fueron el origen de «La divina comedia» En esta misma calle se conserva la casa del ilustre escritor.

La plaza de la República, con un ambiente festivo, es un buen lugar para hacer un descanso, buscando algún sitio para comer o cenar. De día, el Mercado Nuevo facilita las compras turísticas que todos hacemos. No podemos olvidarnos de tocar el hocico del Porcellino, cuyo hocico está brillante porque, si se toca, te aseguras fortuna y volver a Florencia.

En el Barrio de Santa Cruz están la plaza y la iglesia del mismo nombre, La fachada de la iglesia, impresionante, aquí están enterrados Miguel Ángel y Galileo Galileo, entre otros y es la sede principal de los franciscanos. Me da rabia no poder ver la celebración del «El Calcio» forma primitiva de fútbol que se creó aquí en el siglo XVI y que se sigue celebrando cada año en estas fechas.

En esta ciudad no se pueden dejar de visitar los puentes, sobre todo El Puente Vecchio. Este puente con sus casas colgantes, hoy ocupadas por joyerías, data de la mitad del siglo XIV, lo que le convierte en el puente de piedra más antiguo de Europa. Tiene una curiosa historia, antes las casas eran carnicerías, pero al trasladarse la corte al Palacio Pitti, para lo que había que atravesar el puente, se ordenó su cierre por el mal olor. Desde entonces siempre ha habido orfebres y joyeros. Como curiosidad este fue el único puente que no fue destruido por las tropas alemanas en la II Guerra Mundial.

El Palacio Pitti es imponente por extensión y por la fachada de piedra (sillar almohadillado de pietra forte). En su interior, los jardines Bóboli son un remanso de paz aunque me parecen un poco descuidados. La bella Leonor de Toledo, aristócrata española casada con Cosme de Medici, vivió en este palacio y trasladó la corte al otro lado del río Arno, por considerarlo más sano para su salud.
Pasear por el otro lado del río es agradable. Los comercios no son tan turísticos, no hay tanta gente y se encuentran también joyas arquitectónicas, como en toda la ciudad.

Plazas, iglesias, palacios, edificios civiles, podría llenar páginas con lo que visité, pero este paseo sería demasiado largo, por lo que he plasmado lo más importante.

Si quiero comentar que es fácil encontrarse con magníficas heladerías. No podría elegir la que me gustó más, son todas muy buenas.

Con Los atardeceres, y los Museos florentinos, ya publicados en este blog, se completa mi visita a este lugar que me enamoró y que merece la pena conocer.