No puedo dejar escribir sobre el partido de fútbol de ayer.
Un partido que movió a muchísima gente, porque la afición al
fútbol es muy grande y porque la rivalidad entre dos equipos hermanos
propiciaba que fuese una final especial.

Soy madridista, porque mi padre era blanco hasta la médula y
crecí queriendo al Madrid, aunque el fútbol tardó muchos años en interesarme y,
aun hoy, no está entre mis prioridades, pero me gustaría poder ser objetiva en
esto que estoy contando.
Empieza el partido.
La afición atlética dio una lección durante todo el partido
de lo que es animar a su equipo. A los madridistas se les oyó más bien poco.
En el palco, Enrique Cerezo dio otra lección de “saber
estar” conteniendo su alegría ante el gol de Godín y limitándose a sonreír a la
Reina que le daba la enhorabuena.
Los madridistas desesperaban y los atléticos acariciaban la
copa, pero llegó Sergio Ramos y metió un gol de cabeza que iba a cambiarlo
todo.
Me pareció graciosa la carrera de Xavi Alonso, desde la
grada al campo para abrazar a sus compañeros.
Sin embargo, la celebración de Florentino Pérez, eufórica,
dando saltos y saliendo de su asiento a “medio abrazar” a Jose María Aznar
estuvo fuera de lugar.
Y llegó la prórroga.
El Atlético agotado, no daba más de sí. El Madrid, al que el
empate le había puesto las pilas, dio un empuje final y marcó dos goles más.
El penalti nunca debió de ser pitado. No venía a cuento.
Quedaban segundos para acabar, estaba todo decidido y el árbitro se lo podía
haber evitado.
Porque el resultado, 4-1, no refleja la realidad de lo que
vimos, el Madrid no arroyó al contrario. Sufrió para traspasar la pared de
jugadores que le impedían anotar y la suerte, a última hora, se alió con ellos
consiguiendo el empate.
El atlético había sido un digno rival, que había llegado
imbatido a la final pero no hizo un buen partido.
Una afición contenta y otra triste. Siempre es así, pero
duele más cuando los dos son de la misma ciudad.
Hasta aquí, todo normal. Pero entonces entro en facebook, y
me empiezo a quedar ojiplática con lo que leo: Que se nota que el árbitro
estaba comprado, que todas las tarjetas que le ha sacado al atlético eran
inventadas, que “ya se sabe” en este país “pan y circo” los de “derechas”
cerrando filas, que el presidente del Real Madrid es un “fascista”, y yo,
alucinando.
Porque como ya he dicho otras veces, creo que no se debe mezclar
la política con el deporte, que haya que preguntar de qué partido es el
presidente de un equipo para ser seguidor de ese equipo, que se “malinterprete”
el abrazo de Florentino a Aznar, y que con la lección de deportividad que
dieron, dentro y fuera del campo, las dos aficiones, haya gente con ganas de
“calentar” la cabeza a quien quiera leerlos o escucharlos.
Hubo quien puso un broche de espinas a una noche inolvidable
para el fútbol, una pena……