domingo, 3 de mayo de 2026

Querida mamá

Hola, mamá.

Esta carta, como siempre, va dirigida a los dos, para que la leáis juntitos, pero hoy es el día de las madres y eres un poco más protagonista.

Por aquí, todo bien. Yo estoy en San Juan pasando unos días con Patru, que te recuerda en muchas conversaciones, hablamos mucho de papá y de ti. No hace un tiempo maravilloso pero cambiamos de aires, que también es bueno.

Por delante tenemos unos meses moviditos, por la boda de Ari, que se celebra al comienzo del otoño y que va requiriendo algunos preparativos y por el viaje de Almu, os cuento.

Ya os dije en mi carta de Navidad que iba a haber cambios, pues ya es un hecho. Almu y su familia se van a vivir, por razones de trabajo, una temporada a Chicago, no inferior a tres años. Ellos están contentos, les parece una aventura interesante y una oportunidad de conocer una forma de vida nueva.

Nosotros, como podéis imaginaros, estamos tristes. Es verdad que, con las nuevas tecnologías, la distancia no es la misma, que puedes estar conectado diariamente, y que su idea es venir a España en verano y Navidad. Nosotros intentaremos ir también una vez al año, para que la ausencia no pese tanto, pero eso no puede evitar que un hueco de nuestro corazón esté triste. La vida sigue y ese hueco lo vamos a ir parcheando con otras muchas cosas que nos hacen felices y, por supuesto y por encima de todo, con Carlos, Mónica y los niños pero, desde el momento que se suban al avión que los aleje de nosotros casi 7000 kilómetros, estaremos contando los días que falten para que vuelvan, porque ese es nuestro mayor miedo, que no vuelvan.

Estoy muy orgullosa de mi hija y de lo que ha conseguido, y sé que pondrá por encima de todo el volver, si sus hijas no están bien, o si la necesitamos, pero la ausencia es dura. Ella cree que me apena, sobre todo, por las niñas, pero no es así, me duele mucho tenerla a ella tan lejos, pero la vida sigue y esperamos todos que sea para bien y que regresen con una mochila llena de vivencias que contarnos.

Os he escrito hoy, porque más adelante me costará más escribir esta carta, según se acerque el momento de la marcha, que está prevista para agosto.

No os he contado nada de Carlos y su familia: Manuela es muy inteligente, sobresaliente en todas las asignaturas, además de cantar, bailar y tocar el piano. Es muy sensible y muy buena. Pablo es una «pieza», va vestido de policía a todos los sitios y ya le saludan los policías de verdad cuando le ven. Ha salido a ti, papá, le gusta mucho todo lo relacionado con las herramientas y ayuda a su padre que, por cierto, es un «manitas», en todos los arreglos de la casa. Carlos y Mónica, con mucho trabajo, pero felices.

Los demás, todos bien, ya os iré contando sus novedades.

Os recuerdo cada día. Os quiero muchísimo.