
El pasado sábado di por finalizada la temporada de presentaciones y encuentros literarios, que ha sido muy intensa en los últimos meses, con un broche de oro: La del último libro de Mercedes Gallego "
Nada será igual"
Solo el cariño y la admiración que siento por Mercedes, me hicieron abandonar mis vacaciones en la Sierra de Madrid. La calurosísima tarde se olvidaba al entrar en el Centro Comercial Castellana 200, que era el lugar elegido, con una buenísima refrigeración.

Al fondo, delante de la Boutique Cool the Sack, de la sobrina de Mercedes, se habían colocado unas cuantas sillas y la mesa que iban a ocupar la autora, su hermano Francisco editor de CERSA y Antonia Corrales, escritora y amiga que iba a presentar la novela, recordándonos la estampa de hace unos días cuando los papeles estaban cambiados.
Antes del comienzo Alberto y Gema le entregaron un regalo en nombre de las sepias. Un detalle que teníamos preparado hace tiempo, una fofucha igualita que nuestra sepia favorita, a la que no le faltaba un detalle y que completamos con una bonita orquídea, recordando que no le gustan los ramos de flores.
Francisco Gallego, Paco para su familia, agradeció nuestra presencia y le pasó la palabra a Antonia.
Antonia comenzó recordando que el padre de Mercedes era un periodista y poeta bohemio, del que aprendió el arte de escribir y la pasión por el género policiaco.

Como en una novela policiaca no se puede contar mucho del argumento sin arriesgarse a desvelar detalles importantes en la de la trama, Antonia habló de la época histórica en la que se desarrolla, de los personajes magníficamente trazados, de sus historias de amor y, por supuesto, de Candela Luque, en la que hay muchísimo de Mercedes.
Después de leer unos párrafos del prólogo y un monólogo de Julia, la amiga íntima de Candela, Antonia le cedió la palabra a la protagonista de la tarde, tras recibir una gran ovación.
A estas alturas, ya no había sillas libres y los presentes buscaban espacios desde dónde seguir con atención todo lo que estaba sucediendo. Las peluqueras del fondo se sumaron con interés a la presentación y algún que otro curioso que pasaba por allí.
Mercedes tomó la palabra para agradecer: A su sobrina, por cederle el espacio, a su otra sobrina protagonista de la foto de la portada, a su hermano Paco por la edición, a su hermano Tomás, por la foto de portada y por ejercer de reportero gráfico del evento, y al resto de su familia por su apoyo incondicional. A las sepias, que formamos un grupo en el que nos cobijamos cada día, compartiendo nuestras alegrías y nuestras penas y ayudándonos con la frase “a mí las sepias”, creada por Mercedes, siempre que lo necesitamos.
En este punto, a Mercedes se le quebró la voz por la emoción, pero nosotras teníamos un nudo en la garganta y alguna lágrima contenida.
Se abrió un interesante diálogo entre las dos escritoras, comentando las diferencias entre un libro de intriga, como alguno de los escritos por Antonia Corrales, y el género policiaco, como los escritos por Mercedes, en los que ella capta la psicología del policía y la forma de actuar de los equipos.
Al hilo de esta conversación, el escritor Manuel Navarro le pidió que explicase a los presentes porqué, sin ser policía, sabe tanto sobre ese tema.
Mercedes contó que en 1974 se pidieron voluntarias entre las funcionarias del Estado para ver si era posible integrar a la mujer en la policía. Ella formó parte de ese Grupo Especial Femenino y aunque nunca llegó a funcionar, ella realizó algún trabajo que considera, a pesar de los años transcurridos, secreto profesional.
La experiencia vivida le sirvió, años después, para crear a su personaje Candela Luque.
También nos contó que duerme con sus personajes, y cuando hay tantos en la cama que ocupan demasiado sitio, los deja acostados y se levanta a escribir.
En el turno de preguntas conseguimos que nos contase que está escribiendo la quinta novela de Candela y la segunda de Ramona Cano, la policía protagonista del “Asesino del Ajedrez”.
Se abrió el turno de fotografías y dedicatorias, y se hicieron “corrillos” charlando de temas variados. Sonaban sonoras carcajadas y Mercedes tenía una cara de felicidad continua, con un pequeño gesto de timidez en los ojos, porque no es muy dada a ser la protagonista en este tipo de actos.
En el interior de la boutique nos esperaban unos exquisitos sándwiches, refrescos y dulces.
Fueron pasando los minutos y comenzaron las despedidas.
El verano pondrá distancia entre muchos de nosotros, pero volveremos en septiembre, recordando esa tarde mágica en la que Mercedes nos emocionó con su cariño.
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"A mí las sepias" |
Y si se nos olvida la fecha, siempre podremos buscar en la Hemeroteca el día en el que Obama vino a Madrid de visita oficial y recordaremos que nosotros estábamos acompañando a nuestra amiga, en una tarde especial.