domingo, 5 de abril de 2015

¿Hemos perdido el norte?

Están acabando estos días de mini-vacaciones que he disfrutado y, ya en Madrid, me he acercado al cine a ver la muy recomendada película “Perdiendo el Norte”
Mis expectativas eran muy buenas y esperaba reírme casi tanto como con “Ocho apellidos vascos”, pero no ha sido así.
La comedia está muy bien hilvanada, muy bien interpretada, me ha hecho recordar algunos lugares que visité cuando estuve en Berlín, y he pasado un rato agradable, no lo puedo negar.
Pero me ha dejado una sensación tan agridulce que, cuando he llegado a casa, he corrido al ordenador a escribir esta entrada en el blog.
Porque el argumento de la película es el de dos jóvenes muy preparados, con dobles grados, máster e inglés, pero sin trabajo,  que a la vista de un programa de “españoles por el mundo” en el que ponen a Berlín como “la tierra prometida”, emigran convencidos de que su futuro está en esa ciudad en la que se deciden los designios de Europa.
Y hasta aquí puedo escribir, sin “reventar” el argumento a todos los que os apetezca ir al cine.
Y yo, en vez de pasar un rato agradable y reírme a carcajadas, me ha dado por pensar en nuestros jóvenes.
Que nuestros hijos, la famosa “generación más preparada” ahora se han convertido en la “generación perdida”.
Y esto no es fruto ni de un gobierno, ni de una crisis, si no de muchos años de estar rodeados de ladrones a los que no les ha importado hundir un país.
Algunos, con suerte, tienen trabajo y suficiente dinero para pagar una hipoteca o un alquiler, si viven con su pareja porque, de lo contrario, tendrán que compartir piso o seguir viviendo en casa con sus papás.
Formamos magníficos ingenieros, médicos, maestros, arquitectos o periodistas, para que se conformen con sueldos bajísimos, subsistan a base de guardias o de doblando turnos y, en muchos casos, teniéndose que ir a probar suerte a Chile, Suecia, Inglaterra, Italia e, incluso a Dubai.
Muchos de los amigos de mis hijos están ya fuera de España y no porque lo hayan elegido, si no porque no han tenido otra salida.
Los bancos no contratan informáticos, si no empresas de servicios que les cubran sus necesidades a precios irrisorios que son siempre a costa de los trabajadores.
Los Ayuntamientos contratan maestros de apoyo un día a la semana, para acallar a algunos padres, y el maestro, con dos titulaciones, junta varios colegios, varios días a la semana y alguna clase particular para poder sufragar sus gastos, pero independizarse, ni soñarlo.
Los ingenieros y los arquitectos, pobrecillos, les ha tocado la crisis del ladrillo y se tienen que ir a países emergentes.
Y los médicos, para poder salir adelante trabajan cuarenta y ocho horas seguidas, porque a la dirección del hospital no le importa si están o no en condiciones de atender a un paciente cuando llevan tantas horas sin dormir, lo que les importa es que los números cuadren, tanto en la pública, como en la privada.
En fin, que todo esto que acabo de escribir, es lo que para mí ha dado de sí esta película.

Una rabia contenida porque he sido consciente de que lo que satiriza esta comedia, es una tristísima realidad.

martes, 17 de marzo de 2015

De investigados y encausados

En principio me parece bien, que se distinga entre investigado y encausado, porque es muy diferente.
Pero el prohibir por ley que figuren en las listas electorales, lo veo muy complicado y no siempre justo.
Porque poniendo ejemplos que todos entendemos, a mí me investigó hacienda por una declaración de la renta en la que me instaba a demostrar unas deducciones que a la administración no le figuraban.
Después de perder dos mañanas, y enseñar todos los papeles que me requirieron, consideraron que había sido un error por su parte
Pero la realidad es que fui investigada.
Otro caso muy cercano fue investigado, encausado, juzgado y declarado inocente de todos los cargos.
Por esto me pregunto ¿se puede negar el que una persona figure en una lista por estar siendo investigado o encausado?
He escuchado que sólo por temas de corrupción, pero hay delitos muchísimo más graves que no se deberían de quedar fuera.
También es un grave problema la cantidad de tiempo que se alargan los procesos.
Gurtel, Palma Arena, ERE, Noos, por citar los más mediáticos, llevan años siendo instruidos sin celebrarse juicios, y con cientos de personas investigadas, encausadas, imputadas, pero sin sentencias firmes.
Si ninguna de esas personas se pueden presentar a las elecciones, por presunta pertenencia a las tramas, por encubrimiento, por responsabilidad política, estaríamos hablando de partidos políticos que deberían desaparecer de las urnas, tanto a nivel nacionalista, como nacional, dejando fuera a gente muy válida.
Porque si nos ponemos a buscar, es fácil encontrar “trapos sucios” en todos los ámbitos.
La prueba la tenemos con partidos de reciente creación. Nadie se había interesado por ellos pero ahora son investigados con lupa, una lupa que dejaría muy mal parados a muchos de nuestros actuales políticos, si pasasen por ella.
No sé cuál es la solución.
Que la clase política está corrompida, es un hecho. Que habría que hacer una regeneración, una limpieza, desde los propios partidos y que los ciudadanos dejásemos de perdonar lo imperdonable.
Todo debería de ser más trasparente y más cercano, porque son nuestros representantes y están subidos en pedestales mirándonos por encima del hombro.
También ayudarían las listas abiertas, el imposibilitar que un Alcalde, por poner un ejemplo, deje la Alcaldía para ser Ministro, el que te expulsen de un partido con motivos justificados y no estés obligado a entregar tu acta de Concejal o de Diputado.
Y, desde luego, no juzgar antes que los jueces, preservando, por supuesto, la independencia del Poder Judicial.
Vamos, todo muy complejo, en un año que va a ser difícil y en el que muchos van a jugar al “y tú más”

Pretender hacer leyes de prisa y corriendo, no nos lleva a ningún sitio.

domingo, 22 de febrero de 2015

Un mes

Querida Victoria:
Hoy hace un mes que naciste y te voy a dedicar esta entrada, que seguro que será la primera de muchas.
Has sido un bebé querido desde el primer minuto de vida y nos has llenado de felicidad a todos.
Las amigas que tengo que ya sabían lo que era estrenarse como abuela, me habían contado que era una experiencia inexplicable, y es verdad.
Sin ceder ni una pizca del amor incondicional que le tengo a tu madre, has abierto un nuevo cajoncito para el tuyo, que crece día a día.
Estoy segura de que conoces mi voz, mi olor y mis besos.
Pero, lo que son las cosas, no me inspiras para escribir nada más que estas líneas.
Eso sí, no quiero dejar pasar la ocasión de decirte que soy la abuela más feliz del mundo.


martes, 17 de febrero de 2015

Como Dios manda


Empiezo por decir que yo soy creyente pero no practicante y que estoy casada por la iglesia aunque también es verdad que me casé en 1978 cuando pocos se planteaban hacerlo de otra forma.
Aclarado este punto, de quien quiero hablar es de Genoveva Casanova y su idea de pedir la nulidad eclesiástica de su boda con Cayetano Martínez de Irujo.
Resulta que esta señora, muy católica, dice, y cito textual, “que quiere dar ese paso porque, con independencia de lo que suceda en el futuro con su actual pareja, tiene derecho a un matrimonio como Dios y la religión mandan”.
Y todo esto porque a Genoveva no le parece que en su anterior relación, hubiese lealtad, fidelidad, protección y respeto, motivos suficientes para pedir la nulidad, porque ella es una ferviente católica.
A mí no se me han olvidado los preceptos de la iglesia católica, y desde luego no contempla tener hijos antes del matrimonio, y ella los tuvo antes de casarse con Cayetano, en contra de los que Dios y la religión mandan.
También se que el matrimonio católico es indisoluble, “hasta que la muerte nos separe” y así se hace público durante los votos que se intercambian en la ceremonia y ella decidió divorciarse, en contra de lo que Dios y la religión mandan.
Y ahora, seis años después, decide dar el paso de pedir la nulidad, porque quiere poder estar casada “como Dios manda”
Y seguro que se la conceden, porque los católicos pobres siguen utilizando el “ahí te quedas” que decía Gila, cuando su amor se acaba y sus promesas se rompen, pero los ricos pueden acudir al Tribunal de la Rota y lavar su imagen, como Dios manda.
Tal vez tenga algo que ver su actual relación con el ex ministro y ex miembro del Opus Dei.

Pero vamos, que estas personas que presumen de no poder hacer un matrimonio civil, sin la bendición de la iglesia, para luego, saltarse todos sus preceptos porque saben que con dinero se puede comprar casi todo, no me merecen ningún respeto y no deberían merecérselo a la propia Iglesia.

domingo, 25 de enero de 2015

Treinta años no es nada…

Querido hijo:
Hoy cumples treinta años y no voy a decir, como se suele hacer, que se me han pasado en un suspiro. Y no lo digo, porque me he puesto a rememorar tu vida y hemos compartido muchísimas cosas como para que se me hayan pasado volando.
Eso sí, el cajón de mis recuerdos los ha conservado intactos, con todos los detalles para que no se me olvide nada.
Cuando naciste no me dejaron disfrutar de ti nada más que unos segundos, porque hacía mucho frío, pero ya no se me iba a olvidar tu cara redonda y tu cabeza pelona.
Eras un niño querido y deseado que culminaba el proyecto de familia ideal que habíamos diseñado: dos hijos y, si puede ser, parejita.
Fuiste un bebé muy bueno, con un vozarrón desproporcionado para tu tamaño. A partir del año, decidiste que en este mundo había que destacar, y tú destacabas con tu voz, tus berrinches,  tu cara de enfado, con el ceño fruncido y tus rizos rubios.
Pero también eras un niño amoroso, que me llenabas de besos y abrazos y te encantaba estar a solas conmigo.
Fuiste creciendo y me convertí en tu “guarda-secretos”, que no querías compartir con nadie. Tus primeros amorcillos, tus dudas, tus enfados.
Procuré ayudarte en lo que pude aunque siempre has sido muy independiente y has tomado tus propias decisiones, sin demasiados consejos.
Tu forma de ver la vida te ha hecho ganarte el apelativo cariñoso de “enanito gruñón”, porque tienes que estar muy, muy convencido para decir que sí a las cosas espontáneamente, sin pensarlas, sopesarlas, estudiarlas y “gruñirlas” o de "papote" entre tus amigos, porque pareces el padre de todos.
Durante todos estos años, has sido el pequeño de la casa, mi pequeño, pero hace tan sólo tres días, Victoria, tu sobrina, te ha quitado el puesto. Da igual, sigues y seguirás siendo mi niño, ese que se empinaba para darme un beso y que ahora, yo de puntillas, se encoje para darme un enorme abrazo de los que sabes que tanto me gustan.
Y todo esto se resume en dos bonitas palabras:

TE QUIERO

martes, 20 de enero de 2015

Iguales

No puedo dejar pasar la noticia sobre el archivo del caso de Esperanza Aguirre.
Empiezo por decir que nunca creí que se fuese a considerar delito, como ordenó que se tramitara la Audiencia Provincial, en contra de la opinión del juez, y que se quedaría en falta.
Pero de ahí al archivo, va un abismo.

Hace años, tuve un percance con la Guardia Civil, y, en la denuncia inicial, se consideró que yo no tenía razón porque la palabra de la autoridad, es decir la pareja de guardias civiles, valía más que la mía, por lo que me instaban a presentar pruebas.
Presenté las pruebas y tuvieron que darme la razón, pero una vez recurrida la primera sentencia.

En el caso de Esperanza Aguirre, la palabra de la autoridad, es decir los dos agentes de movilidad, tenía que prevalecer sobre la palabra de ella, e incluso sobre la del agente de policía municipal de paisano, que actuó de testigo y puso en duda lo declarado por los agentes.
En primera instancia, tendría que haber sido condenada por un delito de faltas y, con posterioridad, una vez que ella hubiese recurrido,  el juez habría escuchado al testigo, e investigado las cámaras de la zona y, si no lo tenía claro, habría archivado el caso.

Vamos, que se la tendría que haber tratado como a cualquier español, pero claro los tiempos políticos mandan, y para todo esto que yo he expuesto, no había tiempo antes de la convención nacional del Partido Popular del próximo fin de semana, a la que Dña. Esperanza tiene que llegar sin mancha.
Aunque creo que el quitamanchas que se ha utilizado, ha dejado cerco.

martes, 30 de diciembre de 2014

2014


Estábamos cenando con Marisa y Pablo, y echaba yo “pestes” del año que se acaba, y me preguntó Pablo que si, en lo personal,  había sido tan malo. Aunque le dije que sí, ahora se me ha ocurrido poner en una balanza lo malo y lo bueno, a ver que pasa…

El 2014 ha estado marcado por la muerte de mi madre, que es algo que pesa mucho en la balanza de lo negativo.
Aunque lo empezó bastante bien, pidiéndome que le comprase algo bonito para ponerse para la cena, que curioso que fuese su última Nochevieja, se fue deteriorando y dejando a un lado sus ganas de vivir. A pesar de todo, se fue sin que lo esperásemos, de repente, después de un verano difícil pero sin graves problemas que nos hiciesen pensar que su vida se estaba acabando.

También tuve que decir adiós a una persona mucho más joven, que nos llenó a todos y, en especial a su hermana , de una gran tristeza.
Despedir a otras personas, jóvenes y mayores, que han traído desconsuelo y pena a las gentes que me rodean y a las que quiero, también tienen que estar en este balance.

En lo positivo, y sin ningún orden de importancia, empiezo por decir la alegría que me supuso conocer personalmente a varios escritores a los que admiro, en las presentaciones de diferentes libros y saludar a otros a los que ya conocía.

Los viajes, aunque cortos, han ayudado a paliar los problemas, en diferentes meses: A Cuenca, regalo de mi hijo, a Saro, con los amigos de siempre, a Oporto y a Bruselas con mi marido, que está siempre ahí, en lo bueno y en lo malo.

Otra cosa para el lado bueno es lo felices que son mis hijos en sus hogares y con sus vidas.
Mi hija se graduó, y se convirtió en médico especialista, mi hijo acabó su máster, mi hermana aprobó su oposición y ya es médico-funcionaria y mi sobrina terminó su segunda carrera con unas notas magníficas.
No puedo dejar de poner en el platillo bueno, la unión que hemos tenido mis hermanos y yo en los difíciles meses que hemos compartido y la inestimable ayuda de nuestras parejas y nuestros hijos.

El grupo tan majo que hemos creado en el gimnasio, que hace que vaya con menos desgana, aunque siga siendo una obligación que me he impuesto.
La celebración especial de mi cumpleaños, conjunto con mi hermana, que para eso somos gemelas, con una tarta sorpresa y muchísimos regalos.
La Nochebuena celebrada, por primera vez en casa de mi hija y mi yerno, y que fue todo un éxito.
Sentirme tan querida en mi trabajo.

Y dejo para el final lo más importante: el 28 de mayo mi hija nos dio la noticia de que íbamos a ser abuelos. Hemos vivido estos meses con alegría e ilusión y ya queda muy poco.
He acabado mi balance y creo que pesa más el lado positivo. Pablo, tenías razón. No puedo despedir el 2014 con pena, porque me ha traído también muy buenos momentos y el mejor de ellos, que comience el 2015 con la mayor de las alegrías:


“Esperando a Victoria”