viernes, 31 de julio de 2020

Mil besos prohibidos: Mi opinión




A veces las casualidades se hacen cómplices de los deseos.




Sinopsis:

Costanza y Mauro llevaban media vida esperándose hasta que un encuentro imprevisto en la Gran Vía de Madrid volvió a unir sus destinos.

Costanza, recién separada de su marido, abogada en un prestigioso despacho, tenía entre manos la defensa de un importante banquero, una circunstancia que le absorbía todas las horas del día. Mauro, el padre Mauro, acababa de volver de Roma para acometer un trabajo encargado por el arzobispado de Madrid.

Pese a sus circunstancias y con todos los vientos en contra, resucita la historia de amor que Costanza y Mauro vivieron veinte años atrás. Ahora deberán decidir entre dejarse llevar por sus sentimientos o resignarse ante sus contradicciones.

Tras el éxito de Después del amor, obra con la que obtuvo el Premio de novela Fernando Lara 2017, y el reconocimiento de la crítica y los lectores, Sonsoles Ónega nos presenta una magnífica novela de pasiones y luchas internas.

Una novela emocionante, plena de sensibilidad y contrastes, con personajes hechos de contradicciones y pulsiones reprimidas, que conforman esta trama actual, ágil y apasionante.

La autora:


SONSOLES ÓNEGA (Madrid, 1977) ha desarrollado su carrera profesional en distintos canales de televisión. En CNN+ y Cuatro hizo crónica de tribunales y desde 2008 hasta 2018 fue la corresponsal parlamentaria de Informativos Tele5. Desde junio de 2018 presenta el programa Ya es mediodía en Telecinco. Además colabora en Herrera en COPE y en La linterna de Ángel Expósito. Autora de cinco novelas, Después del amor recibió el Premio de novela Fernando Lara 2017.


Mi opinión:

Es una lectura difícil de reseñar. Está bien escrita pero resulta un poco densa. Una historia de amor antigua, dos personas que se vuelven a encontrar, las luchas internas de cada una de ellas y su historia personal en los años que han pasado sin saber casi nada el uno del otro.

Es una novela valiente, porque plasmar lo que puede sentir un hombre que ha prometido mantener celibato y que ve como todo por lo que ha luchado desde sus años de seminarista se viene abajo con una mirada, es complicado y la autora lo borda, la verdad, con una sensibilidad impecable.

Los dilemas morales de Costanza, también muy bien narrados, planteándonos temas tan complejos como la corrupción política y económica, la poca importancia que tiene la verdad a la hora de defender a un poderoso, y lo que más me ha llamado la atención, la libertad de elegir la forma en la que queremos morir, aunque me ha generado muchas dudas que las decisiones que se toman para no hacer sufrir al amor de tu vida, impliquen colgar una losa en la vida de un hijo, y no te importe. Además la situación de la madre me resulta muy poco creíble.

El libro tiene 352 páginas estructuradas en 41 capítulos y un epílogo narrados en tercera persona por un narrador omnisciente. Los capítulos van alternando la vida de cada uno de los dos protagonistas, lo que les va ocurriendo, su historia pasada y sus pensamientos más íntimos. Resulta un poco larga para lo que nos cuenta, hay momentos que tenía la sensación de estar leyendo lo mismo, en los que no ocurría nada.

Como curiosidad, mi suegro se llamaba Aminiano y me parecía que era un nombre rarísimo, tanto como el «Adamino» de esta novela o el «Antidio», personaje real que aparece, en ella, todos con a. Es curioso el amplísimo santoral de nombres extraños que tenemos.

En resumen, una interesante historia de amor, muy bien narrada pero a la que le falta algo para ser una lectura de diez.




miércoles, 22 de julio de 2020

«Próxima estación» : Mi opinión

Autora: Mónica Gutiérrez

Sigrid está a punto de cumplir el sueño profesional de trabajar de conservadora en un museo y, como despedida de su actual empleo, su amiga Ángela la ha reclutado para la convención anual hotelera que este año se celebra a bordo del extraordinario Venice-Simplon Orient Express. Entre ninfas, flores y lámparas Art Decó de la exquisita restauración de los vagones del mítico Express d’Orient, la historiadora atraviesa el corazón de Europa cuando un reencuentro inesperado la hace descarrilar a toda máquina.

A menudo fuera de ruta, atribulada por un lúgubre pianista, el encanto de Ed Sheeran, la inagotable batería de anécdotas de Gilberto, la presencia imponente del señor Rochester, una abogada en crisis y un conejo rebelde, Sigrid comprenderá que es preferible que te rompan el corazón a quedarte sin ningún pedazo que hacer añicos.

Mi opinión:

Leer a Mónica Gutiérrez es un valor seguro. Me gustan todos sus libros, me dejan una sonrisa y un recuerdo imborrable durante mucho tiempo.

Lo primero que me enamoró de este libro fue su portada o cubierta, azul con letras doradas, como el tren en el que vamos a viajar y que trae a mi memoria recuerdos de mi infancia, de las colecciones de libros que tenía mi madrina, gran lectora con una magnífica biblioteca.

Próxima estación puede que sea el menos feelgood de todos los que he leído, y el más romántico, pero da igual, es un placer sumergirse con ella en un viaje en el Orient Express, atravesando el corazón de Europa.

Unos personajes buenísimos, unos diálogos memorables, un poco de historia y la descripción de estaciones tan diferentes como la de París, Milán, Verona, Venecia o Viena. La casualidad ha querido que conozca todas las estaciones menos la de Viena, que debería haber conocido durante el confinamiento en el que se ha publicado esta novela, y me haya visto recorriéndolas nuevamente pero, en esta ocasión, como pasajera del mítico tren  con decoración Art Nouveau.

No me puedo resistir a mencionar algunos de los personajes que me han encantado. El primero, Gilberto, agente de acompañamiento, una enciclopedia sobre la historia del tren, con una sensibilidad especial; Ángela, a la que conseguimos conocer a lo largo del viaje y con la que terminaremos encariñándonos; el gracioso conejo devorador de canónigos; el doble de Ed Sheeran, que arrastra una historia especial, el famoso chef y, por supuesto, Sigrid, la protagonista, que, en esta ocasión, comparte elenco con el propio tren.

Lo dicho, una maravillosa lectura que os llevará a realizar un agradable viaje. El Orient Express os espera en la Próxima estación.



viernes, 26 de junio de 2020

Sexta Planta: mi opinión



Sofía Vega, una estudiante universitaria, aparece medio desnuda y con un fuerte golpe en la cabeza en el parque del Oeste de Madrid. Días después Irene Soto, otra estudiante universitaria, es agredida en el parque del Retiro. Ambos casos guardan ciertas similitudes, lo que hace pensar a la policía que se trata de un asesino en serie. 
El inspector Pardo y su ayudante, la subinspectora López, a lo largo de la investigación policial, irán descubriendo los secretos que se ocultan en el entorno de Sofía Vega.
La historia se sitúa en Madrid y Buitrago de Lozoya, en el mes de octubre de 2018.
Un thriller policíaco con una trama bien tejida, un final inesperado y una prosa nítida y cuidada.
Corrupción política, crimen y secretos familiares son los ejes de esta obra de suspense policíaco.

El autor:

Manuel Navarro Seva nació en Callosa de Segura (Alicante, España), en 1947. Es ingeniero de Telecomunicaciones y escritor. Ha publicado cuentos en diversos foros literarios; en las revistas Panace@, Prosofagia y en su propio blog. Es coautor de los libros de cuentos Atmósferas, Necroslogía, una Antología de la muerte, Del Miedo y otras islas y Algo que me urge contarte; autor de los libros de cuentos Cosas que nunca confesé a nadie, Sobre la sangre derramada, Otras cosas que no te conté, El hámster, El final de algo y La estación; y de las novelas Nevsky prospekt: Diario de un expatriado, Una mujer increíble, Isla Perdida, Desaparecida, No mires atrás, amor, Un verano diferente, La boda y Sexta planta.

Todos sus libros están publicados en Amazon en ebook y tapa blanda.

Ha sido cofundador y miembro del equipo de redacción de la revista literaria Prosofagia, y colaborador de las revistas A golpe de tecla y Making Of Ezine.

Mi opinión.

Es una novela policiaca clásica, con un lenguaje claro y sencillo, como nos tiene acostumbrados el autor.
La trama, aunque parece sencilla, aborda temas muy actuales, como la violencia de género, la corrupción política, el chantaje, la extorsión o la ludopatía.

La investigación se centra en un reducido número de personas entre los que está claro que está el asesino pero Manuel Navarro consigue ir engañando al lector, con giros inesperados y falsas pistas, para mantenernos entretenidos hasta el final.

La ambientación, en lugares muy conocidos de Madrid, es un punto positivo, porque me ayuda a ver a los personajes en lugares por los que yo he paseado.

Los personajes, muy cuidados y muy bien descritos, van desfilando ante el lector para que juguemos, con una investigación paralela, a decidir qué pensamos de cada uno de ellos.

Es, en conclusión, una novela muy entretenida.


jueves, 25 de junio de 2020

Descubriendo a Broad: mi opinión


Sigo a Sara Ventas desde la publicación de Treinta postales de distancia, a la que llegué por casualidad, desde una causa benéfica, y que me encantó. A lo largo de estos años, unas novelas me han gustado más y otras menos, pero es un valor seguro para pasar un rato muy agradable con un libro suyo entre las manos.

A sus dieciséis años, Melissa Grimm ya tiene claras muchas cosas. Entre ellas, que se ha enamorado perdidamente de su antiguo canguro, vecino y ahora también profesor particular de Física: Alan Lowe. El problema no es que se lleven tantos años, ni que su madre empiece a sospechar del asunto, ni que él salga con la odiosa Rebecca... El problema real es que también empieza a sentir algo por Ray Broad, el chico nuevo del instituto y la última conquista de su peor pesadilla en el instituto, Audrey Irwin.
Melissa no entiende por qué ha tenido que fijarse en ellos precisamente, justo los chicos de los que más alejada debería mantenerse.
Tampoco ha pensado en las consecuencias que podría acarrearle participar en ese juego. Aunque ya sea demasiado tarde para replanteárselo.

Mi opinión:

Estamos ante una novela juvenil. Por supuesto que se puede leer a cualquier edad, pero es una novela de adolescentes, contada por adolescentes. Narrada en primera persona por Melissa Grimm, cuenta sus aventuras y desventuras en los meses anteriores y posteriores a sus dieciséis años.

Aunque parezca que es una novela sencilla y sin pretensiones, aborda temas muy actuales, presentes en nuestra juventud y muy preocupantes, como son el acoso escolar y el consumo de alcohol a edad temprana.

Las historias de esos primeros amores, que idealizamos, los primeros desengaños, los celos, las amistades rotas, una protagonista que se mete en un lío tras otro, la relación con los padres y con los hermanos, todo nos lo va contando Melissa de una forma muy natural, con un lenguaje muy cuidado que nos trasmite la forma de hablar y de comunicarse de los adolescentes.

Como ya hemos visto en otras obras de la autora, utiliza la comunicación «epistolar» entre sus protagonistas, en esta ocasión, a través de mensajes de wasap.

Todos los personajes están muy bien perfilados, los buenos, los malos y los odiosos, y me ha encantado que, con mis sesenta años, haya empatizado mucho más con Melissa que con su madre.

El final de esta reseña iba a ser que me ha parecido un poco precipitado el desenlace, pero me acabo de enterar que es la primera parte y que tendrá una continuación. Aunque no soy muy amiga de segundas partes, habrá que ver el giro que da la autora a esa nueva novela.

Reseña original publicada en el número 28 de la Revista Pasar Página

martes, 5 de mayo de 2020

París puede esperar: Mi opinión


Harlequin ha tenido la iniciativa de pedir a sus autoras que escriban un relato sobre este confinamiento para distribuirlo gratuitamente entre sus lectores. Este es uno de esos relatos.

Alicia y Manuel llevan años planeando viajar París, pero en el último momento siempre surge algo que lo impide. Esta vez ha sido el confinamiento, pero cuando no es una cosa es otra... Y es que así es la vida. Impredecible.

Mi opinión:

En esta novelita corta, Marisa Sicilia confirma que es una gran escritora, porque conseguir en siete capítulos y un epílogo hacer una historia completísima, es muy difícil.

Cada capítulo lo encabeza con la fecha del día en el que transcurren los hechos que narra, comenzando con el 14 de marzo de 2020, inicio del estado de alarma, alternándolos con los que cuentan hechos del pasado y avanzando a los días siguientes del confinamiento. A lo largo de 48 páginas, nos describe la vida de Alicia y Manuel, conocemos perfectamente a los protagonistas, la historia de su matrimonio, sus ilusiones y sus miedos, sus decepciones, sus esperanzas puestas en un futuro que ahora se tambalea y sus viajes a destinos diferentes, pero ninguno a París.

Una historia que me ha conmovido por muchos motivos, porque yo tuve un viaje aplazado muchísimos años en los que parecía que nunca iba a conseguir realizar mi sueño, porque esta pandemia me ha obligado a anular otro que me ilusionaba, y porque la vida que ha plasmado en este relato Marisa Sicilia es tan real que emociona.

Narrada con sencillez y con la elegancia que caracteriza a la autora, pone un broche final con un epílogo precioso Otro abril de otra primavera, que es un canto a la esperanza.

Una historia intensa, maravillosa, no dejéis de conocerla.



domingo, 3 de mayo de 2020

2020 Día de la Madre


Querida mamá:

Cuarenta y cinco días han pasado desde que escribí a papá para felicitarle el Día del Padre y contarle lo que nos estaba pasando, y aquí seguimos, en una situación parecida.

En marzo, cuando la celebración con los hijos quedó reducida a una vídeo-llamada, aplazamos nuestra reunión familiar para el Día de la Madre, convencidos de que habríamos podido doblegar al virus, pero no ha sido así. Llegaron días mucho peores, con unas cifras que asustaban de contagiados, de fallecidos, nadie se salvaba, ni ricos ni pobres. Madrid ha sido especialmente atacado, tanto por el virus, como por las personas insolidarias que nos ven como a un foco de contagio cuando a saber quién fue el primero que lo trajo, siendo una ciudad que recibe, cada día, miles de personas que vienen de otros lugares de dentro y fuera del país. Pero bueno, lo importante es que estamos empezando a doblegarlo, desde ayer podemos pasear un ratito y, a partir de mañana, empieza el desconfinamiento, eso sí, con mascarilla.

Sí, mamá, hemos estado confinados en nuestras casas, sin poder salir nada más que lo imprescindible, sin ver a la familia, contándole a las niñas los cuentos por teléfono, y riéndonos de los chistes de Edu en el grupo de wasap.

Aunque no lo creas, lo he llevado bien. Hablo en pasado, porque ahora comienza otra fase que ya veremos como la superamos. He ralentizado mi vida, al no tener horarios para nada. Ahora mismo estoy escribiendo esta carta después de desayunar, con la cama sin hacer (ya sé que no te gusta y que eso es lo primero), pero me da un poco igual, tengo horas suficientes a lo largo del día.

No me ha dado por hacer limpiezas especiales, como ha hecho mucha gente, yo me he limitado a la limpieza que hago todas las primaveras, que este año debería haber coincidido con pintar la casa, pero no ha podido ser.

No he cocinado más, pero sí más elaborado, poniendo una paciencia y una amor en la cocina que está reñido con las prisas y, eso sí, he hecho torrijas todas las semanas porque a las niñas les gustan mucho las «tortijas» de la abuela, y las recogía Víctor cuando me traía la compra del súper.

Abril se ha pasado casi como si no hubiese existido, ha sido el mes fantasma, rematado por ese «no viaje» a Viena y Salzburgo.

Cuántas veces me he acordado de ti, y de lo difícil que habría sido si lo hubieses vivido, eso sí, te habría emocionado ver ayer a tu hija en la televisión, recibiendo el homenaje de la Comunidad de Madrid por los servicios prestados durante esta pandemia. Creo que el homenaje debió aplazarse, como tantas cosas en nuestras vidas, pero ya que se hizo, nos sentimos orgullosos de ella.

Este año, tenemos algo en común el Día de la Madre, yo te felicito por carta, por sexto año, y mis hijos me felicitarán por teléfono. No habrá besos y abrazos, esos quedarán «aparcados» para dentro de unos días.

Yo, como siempre, te envío un millón de besos a tu estrella con la seguridad de que los recibes.

¡Te quiero, mamá!

jueves, 30 de abril de 2020

Doce horas: Mi opinión


La Editorial Harlequin (HarperCollins Ibérica) ha tenido la iniciativa de pedir a sus autoras que escriban un relato sobre este confinamiento para distribuirlo gratuitamente entre sus lectores. Este es uno de esos relatos.

Doce horas
 de
 Mayte Esteban




En un rincón de una ciudad, doce horas son suficientes para demostrar que hace falta mucho más que un virus para detener la vida de sus habitantes. Ni aun en la primavera más extraña han dejado de cantar los pájaros. Pongamos que hablo de Madrid…

Mi opinión:

En este relato o novela corta de 57 páginas es fácil que veamos reflejada alguna de las situaciones que hemos vivido en estos días, nosotros mismos o las personas cercanas. Se podrían escribir muchísimas páginas con curiosidades, pero reflejar los sentimientos de la mayoría, no es sencillo y Mayte Esteban lo ha conseguido.

El miedo, el cariño, la tristeza, el alejamiento de los nuestros, la añoranza, la imaginación, el amor, el dolor, el sentimiento de culpabilidad, la soledad y ¿por qué no? la alegría. Porque estos días también ha habido alegría en muchos hogares: han nacido niños, se han cumplido años, se ha recibido con ilusión a los curados, nos hemos dado cuenta que existen buenas personas a nuestro alrededor, que no conocíamos y hemos vivido experiencias inimaginables hace unos meses.

La dedicatoria que hace a su abuela Pascuala ya nos permite imaginar que no vamos a leer unas historias tristes «…entre muchos momentos muy duros, hubo otros que estuvieron llenos de luz.», decía la abuela refiriéndose a la Guerra Civil, y esos momentos llenos de luz son los que ha querido reflejar la autora.

A un pequeño prólogo que se titula Doce horas y nos pone en antecedentes de lo que ha ocurrido «de la noche a la mañana», sucederán once capítulos cortos que tienen como título el nombre del protagonista de la historia que se cuenta y la hora en la que está sucediendo la acción.

Así, con estas once mini historias, va tejiendo un puzle sin necesidad de describirnos a los personajes, enlazándolos hasta llegar a la explosión final que supone el epílogo: Otra vez, la vida. Un epílogo lleno de esperanza al que no ha querido poner fecha, «un tiempo después», llegará cuando llegue, pero llegará.

Un relato muy cuidado, con unos diálogos que ayudan a convertir la narración en historias reales y un buen ejemplo de que el número de páginas no es directamente proporcional a la calidad.

No quiero dejar de comentar la bonita portada y el acertado título: las once historias abarcan doce horas, desde las 20:00 horas de Adrián hasta las 8:10 de María Jesús, doce horas en las que una ciudad no se para, aunque lo pretenda un mal bicho…«pongamos que hablo de Madrid»

Una bonita lectura. Muy bonita.