viernes, 29 de enero de 2021

Hasta que llegaste a mi vida y Un sombrero en el corazón: Mi opinión

 

Os cuento mi opinión de las dos novelas en una misma entrada porque las he leído con un pequeño margen de días y tienen personajes comunes.

«Hasta que llegaste a mi vida» de Beatriz Manrique.

Charlotte Gallagher se encuentra en un baile ante la mirada de los demás invitados y de la poca familia que le queda. Su hermanastro Edward quiere obligarla a casarse con un hombre al que no ama mientras la presiona para que finja estar feliz ante su inminente compromiso con lord Sidmouth. Charlotte se siente sola y atrapada. No tiene a nadie a quien acudir y le horroriza la idea de contraer nupcias con un hombre al que desprecia. Desesperada, se aleja de la gente en busca de un respiro y, sin esperarlo, se encuentra con Alonso, un agente español al que no dudará en utilizar para alcanzar su ansiada libertad. 

Una novela ambientada a finales de siglo XIX entre España y Estados Unidos, en la que se respira el ambiente del Madrid decimonónico y en la que el amor tendrá que luchar contra la desconfianza, el espionaje y los intereses personales.


Comencé el año con una novela negra dura y mi salud muy mermada, por lo que elegí una romántica, Desde que llegaste a mi vida, que me leí en dos ratos. Me gustó la historia, la forma de narrarla, la ambientación y los personajes.

Es verdad que me habrían gustado más explicaciones para conocer porqué Charlotte llega a Boston, quién le habla de la hermana de Alonso, por qué se pone en contacto con ella…

Por otro lado no me ha caído mal Alonso, como a casi todo el mundo, por lo que he podido leer, me ha parecido un hombre al que le cambia su vida, una vida necesariamente ordenada para realizar con éxito su trabajo. Cómo le quiere su gente y sus amigos es una muestra de que es una buena persona, superada por los acontecimientos.

Ambientada a finales del siglo XIX, está bien documentada en lo que cuenta, tiene unos personajes muy cuidados y una historia bonita. Por poner alguna pega, no entiendo que en la portada o cubierta del libro, la mujer no vaya vestida de acuerdo a la época en la que vive.


«Un sombrero en el corazón» de Beatriz Manrique.

Lena es una joven sombrerera heredera del oficio materno, que trabaja muy duro para sacar adelante a sus dos hermanas gemelas. Su vida da un giro inesperado la noche en que un extraño se adentra en su taller en busca de auxilio tras sufrir un ataque en el que resulta herido de gravedad. Lena no imagina quién puede ser ese hombre, pero a pesar de su desconfianza inicial, intenta salvar su vida. 

Martín, el misterioso desconocido, es un prestigioso médico de la aristocracia madrileña que se disfraza para pasar desapercibido y tratar a aquellos que no pueden permitirse sus servicios. Tiene la mala fortuna de encontrarse en el lugar inadecuado, en el momento inadecuado y escuchar algo que no debía escuchar... Tras la agresión, Martín queda al cuidado de Lena, y no tarda en surgir entre ellos una inquietante atracción. ¿Quién podría querer asesinarlo? ¿Qué razón se oculta tras el ataque? ¿Por qué guarda Martín silencio al respecto? ¿Terminará todo cuando él se recupere o despertará entre ellos algo más que una pasajera atracción?

Un sombrero en el corazón es más cortita, y nos adentra en la vida de un personaje al que ya conocimos en Cuando llegaste a mi vida, aunque ya os adelanto que no es necesario leer la primera, si recomendaría que, de tener pensado leer las dos, se haga en el mismo orden que yo os estoy contando, porque en Un sombrero en el corazón conoceréis el desenlace de la primera.

También con pinceladas de Historia, esta se desarrolla en Madrid, y nos cuenta las peripecias por las que tiene que pasar Lena, que regenta la sombrerería que fuese de su madre, con la ayuda de sus dos hermanas gemelas.

Espionaje, asesinos a sueldo, abuso de poder, proposiciones deshonestas, sueños visionarios y amor, mucho amor, uniendo muy bien los datos históricos a la ficción, con alguna licencia que la autora aclara al final.

También aquí le pongo una pega. Aunque es muy de agradecer lo bien documentada que está, lo que ayuda a que, durante la lectura, nos paseemos por las calles de Madrid, me parece excesivo el detalle que hace en la descripción del vestuario.

Dos lecturas románticas muy agradables, volveré a leer a esta autora.

martes, 26 de enero de 2021

Alguien te sigue: mi opinión

 

Cuando varias influencers del mundo del running aparecen asesinadas, la agente del FBI Jennifer Rodríguez debe afrontar el desafío de seguir la pista de un asesino en serie, ayudada por su mentor en Quantico, Charly Shipman. Pero nada es lo que parece, y tras esas muertes, ejecutadas siguiendo un cruel ritual y transmitidas por la red, se oculta una verdad difícil de asimilar.

Este thriller indaga en los abismos de la mente humana y de la red de redes, y nos muestra con crudeza la vulnerabilidad del ser humano en un mundo interconectado.

 

Mario Escobar es un maestro narrando y este libro no es una excepción. Como es lógico, todo autor tiene sus grandes obras y sus obras menores. Esta es una de esas obras menores que, sin embargo, merece una oportunidad.

Una buena trama que te adentra en lo más profundo y sórdido de las redes sociales, la internet oculta que se ha convertido en una jungla sin ley, las orgías, los rituales… una historia trepidante que no puedes dejar de leer y que me ha dejado mal cuerpo y muchas preguntas en mi cabeza porque ya sabemos, y lo que nos está tocando vivir nos lo está confirmando, que la realidad siempre puede superar a la ficción.

¿Podemos estar rodeados de asesinos en potencia? ¿El ser humano es malo por naturaleza?

Os invito a leer Alguien te sigue.

viernes, 22 de enero de 2021

Un tango en Malasaña: mi opinión

 


La vida de Paula Lombardi comienza a derrumbarse el día que la echan del trabajo. Ese día, sin darse cuenta, cambió su vida. Lo que en ese momento no podía imaginar es cuánto iba a cambiar... ¡Ni de qué manera!

¿Cómo reaccionarías si tu escritor favorito te encuentra entre cubos de basura?

¿Cómo empezarías la búsqueda del amor de tu abuelo, al que lleva 60 años sin ver?

Paula Lombardi aterriza en Madrid... ¡sin saber la gran aventura que le espera!

Mi opinión:

Me gustó mucho la primera novela de esta autora, por lo que no dudé en leer esta segunda.

El principio me costó, Paula es argentina y habla tal y como se habla en ese país, lo que ralentiza la lectura, por lo que avancé unas páginas antes de continuar, para confirmar si era todo igual, pero me di cuenta que era solo el comienzo y que la autora lo ha querido hacer así para que conozcamos mejor de dónde viene Paula Lomardi.

Una vez que se pasa este «escollo», la lectura es amena, divertida, con momentos muy cómicos y algunos muy sentimentales.

Las personas buenas, los corazones heridos, los oportunistas, la inmigración en diferentes épocas y por muy distintos motivos, las segundas oportunidades, y el amor, van conformando esta historia.

Escrita en primera persona por la protagonista, que nos cuenta su historia en flashback, en la narración se intercalan las cartas que su abuelo escribió a su amor de juventud, cuando tuvo que huir de España, por razones políticas.

Una novela muy agradable, con una narración muy cuidada y con la que aseguramos un divertido rato de lectura.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Mis lecturas de 2020

 


Os cuento mis lecturas de este año. No están todas, solo las que me han gustado, porque las que no me han gustado o he abandonado, no merece la pena mencionarlas.

Comencé el año con La cara oculta del corazón de Dolores Redondo que, siendo buena, me pareció demasiado larga. Antonia, de Nieves Concostrina, fue un descubrimiento que me transportó a mi infancia, a mi barrio y a las historias que contaban mi madre y mi abuela.

Dividiendo mis lecturas por grupos, las históricas, como siempre, me han enseñado sucesos que desconocía: Las chicas desaparecidas de París de Pam Jenof, las mujeres que tanto hicieron en la guerra y fueron olvidadas. Los ojos de Galdós de Carolina Molina, una personalísima forma de contarnos parte de la vida de Galdós. Recuérdame de Mario Escobar, que nunca decepciona. Nunca fuimos héroes de Fernando Benzo, terrorismo, policía, juego sucio… me impactó. El recuerdo del olvido de Karen Peralta, preciosa. Pueblo sin rey de Olalla García, la historia de los comuneros de Castilla, contada de una forma sencilla. Las ventanas del cielo de Gonzalo Giner, tiene todo lo que se le puede pedir a una novela histórica. Cuando venga el rey de Luis Carlos Castañeda, magnífica.

En el grupo de novela negra y policiaca, solo leo lo que me recomiendan mis amigas más expertas en este tipo de novela, por lo que el acierto está asegurado. Comencé con Progenie, que me pareció muy original y con la que su autora, Susana Martín Gijón, ha dado un salto de gigante en su forma de escribir. Infamia, decepcionante porque le falta toda una segunda parte, aunque esta primera es muy buena. Asesinos de series de Roberto Sánchez, autor con el que he repetido con Quienes manejan los hilos, novela policiaca con mucha historia de España, las dos me han gustado aunque la segunda es más de mi gusto.  Sexta planta de Manuel Navarro, La noche de plata de Elia Barceló, buena, aunque no es lo mejor que ha escrito. El inocente de Mario Escobar, es un buenísimo narrador, escriba lo que escriba. La nena de Carmen Mola, para leerla, me tuvieron que convencer, porque me había prometido a mí misma no volver a leer a Carmen Mola, pero reconozco que es muy buena. El chico de las bobinas de Pere Cervantes que, aunque incluyo en este apartado, tiene mucho de novela histórica y costumbrista, es muy buena. Lecturas muy diferentes con las que he disfrutado mucho

Luego están esas novelas difíciles de catalogar, al menos para mí, en las que incluyo Huérfanos de sombra de María Suré, que me gustó mucho. Aquella vez en Berlín de María José Moreno, que ha sufrido duramente los efectos del confinamiento, cuando acababa de llegar a los lectores y se está perdiendo tristemente en el olvido una magnífica novela. Tormenta de verano de Toni Gasa, diferente a lo que suelo leer, una buena primera novela. El heredero de Rafael Tarradas, A corazón abierto de Elvira Lindo, que me resultó pesada a pesar de las altas expectativas con las que comencé a leerla. Mil besos prohibidos de Sonsoles Ónega. Cuando la llamaste Claudia de Pilar Muñoz, novela inolvidable. Seguiré tus pasos, segunda parte de Todo el bien y todo el mal, de Care Santos, que me ha gustado muchísimo. Años de mentiras de Mayte Esteban, con unos magníficos diálogos. Mil noches con Marga de Pedro Ramos, me gustan las novelas que hablan de los secretos familiares. El jardín de los espejos, de Pilar Ruiz, historias cruzadas y leyendas de Cantabria. Guardando las apariencias de Carmela Trujillo, una novelita corta que me ha encantado y una autora con una versatilidad increíble.

He leído dos novelas que se adentran en la fantasía, lo paranormal, y las dos me han entusiasmado: El secreto del orfebre de Elia Barceló, y El infiltrado. La puerta del cielo de M. S. Quebec.

Por supuesto, están mis románticas, a las que acudo después de una lectura intensa o una fallida. Así llegué a Sara Ventas, a la que siempre leo, con Es tu última palabra o Descubriendo a Broad. Este año he leído por primera vez a varias autoras, que han pasado a estar entre mis listas de muy buenas: La chica del pelo azul de Laura Sanz, La coleccionista de noches vacías de Lorraine Coco, No hago planes a tan largo plazo de Cristina Durán, con la que he repetido recientemente con su segunda novela, Un tango en Malasaña, Jodido doctor de Abril Lainez, Una auténtica Navidad de Ángela Bennet y Próxima estación de Mónica Gutiérrez, el mejor feelgood que se puede leer. Os las recomiendo todas.

Tal vez por el año tan diferente que hemos vivido, y por el bajo nivel de concentración en muchos momentos, he leído muchos relatos. Tengo que destacar Doce horas de Mayte Esteban y París puede esperar de Marisa Sicilia. Este último merecería ser una novela porque, en muy poquitas páginas, nos cuenta maravillosamente la historia de Alicia y Manuel, sus protagonistas, ese matrimonio que no puede viajar a París… me encantaría saber más de ellos.

En cuanto a Antologías, tres pequeñas obras maestras: La vieja calle dónde el eco dijo, de Víctor Fernández Correas, El papel de un cromo de Marian Peyró y Relatos del confinamiento  de Mónica Rouanet. Sobre los relatos del confinamiento tengo que decir que, cada día, esperábamos el relato que publicaba Mónica, durante la larga cuarentena, relatos de risa, de miedo, de esperanza, era una de esas ventanas que se nos abrían al mundo en nuestro encierro. (Pinchad aquí si queréis leerlos y oírlos en la voz de Carmen Ramírez de Cadena Dial).

Muchos otros autores nos regalaron relatos, vivencias, chistes, bromas, crónicas y croniquillas, que llenaron nuestras horas en casa, a todos ellos, desde aquí, les doy las gracias.

Como es lógico, tengo mis favoritas, esas que han sido mis mejores lecturas de 2020, ahí van:

Cuando la llamaste Claudia de Pilar Muñoz.

Las ventanas del cielo de Gonzalo Giner.

El infiltrado. La puerta del cielo de M.S. Quebec.

Próxima estación de Mónica Gutiérrez.

El recuerdo del olvido de Karen Peralta.

Seguiré tus pasos de Care Santos.


Gracias por leerme, dentro de un año os vuelvo a contar.

 

 

viernes, 25 de diciembre de 2020

Recuerdos de Navidad

Queridos papis:


Hace meses que no os escribo y pensaréis que lo que os conté del virus ya se ha terminado… pues no, estamos todavía lejos. Ahora vamos siempre con mascarilla, las reuniones están limitadas a seis, solo de dos familias diferentes, y tenemos toque de queda.

Pero esto ya os lo explicaré con más detalle en otra carta. Lo que os quería contar es que ayer volvimos a cenar en la calle del Ángel, después de un paréntesis de siete años.
Durante un instante, pequeño, porque no quería emocionarme, pasaron por mi cabeza las imágenes de los años vividos entre esos muros, de nuestra infancia, cuando era «mi casa», luego pasó a ser «la casa de mis padres», más tarde, «la casa de los abuelos» o simplemente «la casa de la abuela», cuando papá murió. Cuando vaciamos la casa y la alquilamos, comenzamos a llamarla la casa de la calle del Ángel, como algo impersonal y ahora, cerrando un ciclo, he pasado la Nochebuena en «casa de mi hija».

Me habría gustado que nos hubiésemos sentado a esa mesa los tres hermanos con nuestras familias,  como hemos hecho tantas veces, inaugurando un espacio renovado, que celebró su primera Navidad en el año 1924, con los abuelos Florentina y Amado y sus cinco hijos, el más pequeño, tú, papá, todavía no habías cumplido un año.

Pero no ha podido ser, la responsabilidad de cumplir unas normas sanitarias que, aunque a algunos les parezcan absurdas, salvan vidas, nos han obligado a encender el ordenador y conectarnos por skype, cuatro casas, cuatro familias, cantando villancicos. No nos oíamos bien, pero nos vimos, nos imaginamos y convertimos el momento en inolvidable.

Y un poco después de las once, porque hemos adelantado los horarios para cumplir el toque de queda, unos ruidos extraños sonaron en la puerta casi centenaria, y una enorme bolsa llenó de ilusión la cara de dos niñas que no entienden todavía de historia de la familia ni de tradiciones, pero que esperaban con emoción a Papá Noel.

Vosotros estabais con nosotros, como siempre, en nuestro recuerdo y en muchos detalles que Almu y Víctor han querido conservar para que vuestra presencia en la casa sea visible a todo aquel que vaya: la lámpara que hiciste para tu habitación, papá; el teléfono negro de los abuelos; la puerta de la calle y los balcones, restaurados…


Este año, junto al espíritu de la Navidad, brillabais más que nunca desde vuestra estrella (que hemos colocado en el árbol).

¡Feliz Navidad!

viernes, 27 de noviembre de 2020

Día del Maestro 2020

 

Hoy es el Día del Maestro y vienen a mi cabeza recuerdos de mi infancia.

Yo fui a un cole que estaba casi en la misma calle en la que vivía, en la continuación, en un piso, con dos aulas y tres balcones. Era el colegio de la señorita Emilia, y en el piso vivía, en la parte interior, su hermana Antonia, soltera, que mantenía la limpieza y el orden. 

En el aula grande estaban las niñas mayores, solo niñas, en pupitres con bancos corridos, una enorme pizarra al fondo y una puerta corredera a la espalda, que daba paso al otro aula, más pequeña, en la que en bancos y mesas más bajitos, estábamos las niñas y niños de menor edad.

Sí, no me he equivocado, en mi clase había niños, compartíamos aula hasta que hacíamos la primera comunión: para ellos, ese era su último curso en el colegio de la señorita Emilia, para nosotras, suponía el paso al aula grande, en la que podíamos continuar hasta finalizar el Bachillerato.

Pero la maestra que ha venido a mi memoria es la señorita Pepita, bajita, regordeta, con cara de buena, y a la que queríamos con locura todos sus alumnos.

Su mesa estaba colocada delante del único balcón y la clase era bastante oscura, pero lo pasábamos muy bien, aprendíamos, jugábamos y hacíamos manualidades. Eran unos maestros muy diferentes a los de ahora. En pocos metros cuadrados, tenían alumnos de cuatro o cinco cursos diferentes y, sin embargo, cada uno nos sentíamos como si toda su atención recayese en nosotros.


No había peor disgusto que la señorita Pepita estuviese enferma o se ausentase por algún asunto personal y la sustituyese la señorita Emilia, que abría la puerta corredera, dejaba a una alumna de las mayores vigilando su clase y se sentaba en el lugar de nuestra maestra. Ese día volvíamos a casa muy tristes.

Hasta tal punto se me quedó grabada esta maestra que, muchísimos años después me compré unos zapatos color avellana con una flor en el empeine, y me vino a la memoria inmediatamente los que ella llevaba cuando iba un poco más arreglada, porque normalmente utilizaba un zapato prácticamente plano y, a nuestro modo de ver, feo.

Cuando mi hija tenía cinco o seis años, nos la encontramos. La señorita Pepita llevaba ya varios años jubilada y dedicaba su tiempo a ayudar a unas monjas de un hospital cercano. Le expliqué a mi hija que era ella la que me había enseñado a leer y lo que más le sorprendió es que yo hubiese necesitado aprender. ¡Cosas de niños!

Sirva este recuerdo para homenajear a todos los maestros en su día.

martes, 17 de noviembre de 2020

«Jodido Doctor»: mi opinión

 



Jodido Doctor
de Abril Laínez

Un viaje, una llamada y el propio destino harán que Emma y Jaime vivan la historia más sexi, apasionada y gamberra de sus vidas.

 

Emma Cavaletti tiene tres conflictos: lidiar con las madres de los alumnos, buscar un apartamento, y superar la ruptura con un mentiroso.

Jaime Lena es especialista en reparar corazones, pero más en romperlos. Cardiólogo, guapo y con éxito, no duda en utilizar esas virtudes como un buen canalla.

Mi opinión:

Una novela romántica, con mucho más que una historia de amor. Narrada en tercera persona con unos personajes muy bien perfilados y unos diálogos divertidos, que nos abren paso a una trama mucho más compleja de lo que parece en un principio.

Jaime, convencido de que lo tiene todo en la vida: dinero, trabajo vocacional, amistad y sexo, es un «bipolar», con tanto miedo a enamorarse que lucha continuamente diciendo y haciendo cosas que no siente y de las que se arrepiente rápidamente, pero… ya están hechas.

Emma, destrozada por una ruptura, desconfiando de los hombres en general, con un trabajo que le está dando complicaciones, una compañera de piso muy rara que es la hermana de una amiga muy exigente, no está preparada para volver a enamorarse pero sí para vivir el mejor sexo que ha tenido en su vida.

Las reflexiones de una y otro, sobre todo de Emma, los amigos, los secretos, su forma tan diferente de enfrentar los problemas, van conformando una historia de amor y desamor, con unas muy buenas escenas eróticas.

El valor de la amistad, la lealtad, la manipulación, los celos, la infidelidad, todo cabe en esta novela, con una narración impecable.

En el lado negativo, algo muy personal, la portada o cubierta y el título, pero comprenderéis que esto no tiene ninguna importancia si el contenido es bueno, aunque creo que yo no habría llegado a ella si no me la hubiesen recomendado, no habría llamado mi atención.

Os invito a leerla.

Nota: Esta novela forma parte de una serie. La primera es Jodido error y la tercera, ya publicada, Jodido Oliver. Son autoconclusivas.